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Tartu: universitaria, intelectual y dinámica

Antes de viajar a los países bálticos conocía de ellos el nombre de sus capitales y poco más (quién me enseñaría geografía a mí). A medida que planificaba el recorrido y situaba en el mapa posibles destinos iban apareciendo ciudades, entre ellas Tartu.

Este es uno de los edificios que vi nada más llegar a la estación

Llegué hasta aquí después de tres días en Tallín. Cogí el autobús exprés en la terminal de autobuses (que no es la misma estación de las rutas urbanas Viru Kerku). El billete me costó 10€ pero también hay autobuses más lentos y baratos y los menores de 26 años tienen descuento. El trayecto dura dos horas y media y las vistas incluyen un paisaje llano y verde que combina bosque con extensas praderas. Al salir de la estación lo primero que se ven son grandes avenidas con edificios altos de arquitectura contemporánea y centros comerciales, pero enseguida llegas al centro. En la plaza del Ayuntamiento está la oficina de turismo así que aproveché para coger un mapa y emprender rumbo a mi albergue.

Plaza del Ayuntamiento

El alojamiento en la Tartu Student Villa era en realidad un apartamento con una cocina pequeñita, baño y una habitación con dos camas con su ordenador con internet. Estaba genial por 29€. La localización era buena, en la calle Tähvere, a un cuarto de hora del centro, pero es que además estaba situado en un barrio que se llama Supilinn (ciudad de la sopa) porque sus calles tienen nombre como melón, guisante, patata… ¡está lleno de casas de madera típicas del siglo XIX! Encantador…

La calle Tähvere en la ciudad de la sopa

Tengo que reconocer que me quedé un buen rato en mi nuevo apartamento hasta que vi que tenía un compañero de habitación con el que tendría que pasar la noche así que me fui a comprar protección; sin OFF el mosquito tigre podía acabar conmigo. Camino al supermercado visité el jardín botánico (muy chulo, por algo lo diseñaron profesores de la Universidad).

El jardín botánico

Como los mercados y sus productos son una de mis debilidades cuando estoy fuera de casa me quedé en el super mirando lo que tenían: pescados secos y en conserva de Saarema, hojaldres, aperitivos de carne… También compré algunas cosillas para llevarme al apartamento guiándome por la pinta, gran error. No soy delicada pero tocino blanco (pensaba que era algún pescado ahumado), pan dulce a trozos y unos aperitivos de carne prensada… tengo que decir que el experimento y mi intuición fallaron.

La pinta no era del todo mala…

Después de mis compras me fui a recorrer la ribera del Emajõgi, en estonio algo así como río Madre, que une dos de los lagos más importantes del país. A su alrededor tiene zonas verdes ideales para pasear, estatuas de personajes célebres relacionados sobre todo con la vida científica y cultural de Tartu y un monumento que me pareció muy curioso dedicado al nacimiento del ciudadano 100.000. Unos cuantos puentes lo atraviesan, algunos con historia como los puentes del Arco y de la Libertad, destruidos y levantados en numerosas ocasiones. Además el Emajogi es un río para disfrutarlo; se puede recorrer por 5€ en barca desde el embarcadero al lado del Puente del Arco o si tenemos más tiempo o dinero hay viajes que llegan hasta los lagos. Me quedé con las ganas de ir a esa zona porque por allí cerca hay pueblos como los “Antiguos Creyentes” o los “Setos” con culturas completamente diferentes a las nuestras, aunque no sé si seguirán siendo auténticos o habrán sucumbido a la tentación del “mal turismo”.

El río Madre. La torre de la derecha que parece estar enrollada está cerca de la estación de autobuses

El monumento al nacimiento del ciudadano 100.000

Caminé hasta el Ayuntamiento e hice mil fotos (que típico) a la estatua del beso que se ha convertido en un símbolo y ha hecho de Tartu una ciudad muy romántica. La plaza es un conjunto de edificios muy bonitos entre los que destacan el del ayuntamiento y la galería de arte Kisivilla que está torcida. En mitad de la plaza esos días habían instalado una pista artificial de arena para un campeonato de vóley playa.

La pareja besándose, símbolo de Tartu

Muy cerca de la plaza del ayuntamiento se encuentra el edificio principal de la Universidad que se puede visitar por dentro, aunque yo me quedé con las ganas porque estaba cerrado. Su mayor atractivo quizás sean unas celdas en el ático donde encerraban a los alumnos con comportamientos “moralmente inaceptables”.

El edificio principal de la universidad

Se nota en el ambiente que es una ciudad universitaria (vi hasta botellón en la colina de Toome) y de las facultades, a su vez, dependen muchos de los museos e instituciones culturales de la ciudad. http://www.ut.ee/en/university/general/sights-and-museums (en inglés).

La “Toomemagi” la dejé para el día siguiente y continué paseando por las calles del centro, descubriendo sus parques y monumentos para acabar sentada en una terraza probando la cerveza A.Le Coq original de Tartu. En la calle Laulupeo, al lado de mi apartamento, se encuentra su fábrica y el museo.

Cerveza A.Le Coq, original de Tartu

En cuanto me desperté el domingo puse rumbo al mercado. Fue curioso visitarlo por dentro y por fuera. En la puerta principal han colocado una escultura de un cerdo muy útil para aprender estonio ;). Las diferentes partes aprovechables del guarro están numeradas y debajo un listado con los nombres en su idioma. No muy lejos está el museo al aire libre con todo tipo de tiendas y puestos: flores, plantas aromáticas, pesca, ropa, libros, frutas, cacharrería varia y varios puestos con sacos de patatas (les encantan las patatas).

El mercado

La escultura del cerdo en la puerta

Los sacos de patatas en el mercado al aire libre

Después de conocer la vida de Tartu más real en sus mercados me acerqué a Toome. Esta colina, llena de árboles, está muy vinculada a la ciencia y la universidad. Entre sus zonas verdes se encuentran monumentos dedicados a profesores y científicos, dos puentes (del ángel y del demonio), las ruinas de la antigua Catedral, sede hoy en día del museo de historia (se puede acceder a la torre), algunos edificios universitarios… Atravesando el puente del ángel  se llega al interesante viejo observatorio.

Puente del Ángel

Torre de la antigua catedral

Uno de los monumentos dedicados a personajes de la Universidad

Es complicado explicar lo que ha significado este observatorio para la ciencia. En este lugar se colocó en 1825 el telescopio más grande del mundo con el que el científico Struve hizo la medición del arco geodésico de Struve (entre otras cosas sirvió para ver que la Tierra estaba achatada por los polos). Ha sido tan importante que en 2005, el arco y los 34 vértices que lo forman fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. En 2011 ha abierto un museo en su interior (menos de 2€).

Antiguo Observatorio

Meteorito en el observatorio. Estonia es uno de los países donde caen más meteoritos.

En la planta de más arriba del observatorio

Descendí de nuevo y me acerqué hasta la iglesia gótica de San Juan. Aunque a mí tampoco me llamó demasiado la atención debe ser bastante especial porque tiene cientos de figuras de terracota tanto en el exterior como en el interior. Se puede visitar gratis pero cobran tanto por subir a la torre (1,60€) como por hacer fotos por dentro (1€). De martes a viernes a las 12:30 toca un cuarteto.

Iglesia de San Juan

Detalle de las figuritas de terracota de la Iglesia de San Juan

Muy cerca de aquí está el museo del juguete (menos de 2€). Pensé que sería mucho más simple pero su colección y sus dimensiones me sorprendieron bastante. Lo primero que llama la atención es la casa de madera que alberga el museo. En su interior los juguetes clasificados por épocas, tipologías, países y género (espero que algún día dejemos de hacer esta distinción y no se eduque para desempeñar estos roles). Incluye maquetas utilizadas en series y películas y una colección de muñecas internacionales donde no podía faltar la flamenca española. En la casa de al lado se encuentra “La Casa del Teatro”. La fachada es preciosa.

Patio del museo del juguete

Casa del teatro

Detalle de la casa del teatro

Aunque me quedaba algún sitio interesante por visitar como las celdas de la KGB o el museo postal me tuve que ir a la estación a coger el autobús para Riga. En unas cuatro horas ¡país nuevo, ciudad nueva!

LO MEJOR:

  • La colina Toome con sus puentes, su antigua catedral, sus estatuas, los monumentos, el antiguo observatorio… Hay además un kiosko cerca de la catedral con unas mesas fuera. Sentarse y tomarse un café allí es estupendo.
  • La plaza del Ayuntamiento con la estatua del beso
  • Pasear por las orillas del río.
  • La iglesia de San Juan
  • El museo del juguete
  • Tomarse una A. Le Coq en cualquier bar
  • El museo del juguete.
  • Los mercados y la estatua del cerdo.
  • El barrio de la ciudad de la Sopa con sus casas de madera

LO PEOR

  • Con tanta zona verde y el calorcito en verano se llena todo de mosquitos tigre. Compra OFF en algún supermercado. Lo malo es que, con el olor que tiene, no se acercará ningún ser vivo.

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