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Mérida con ojos viajeros

Estar viviendo en un sitio hace que lo mires con ojos de residente. Por trabajo me tuve que venir a Mérida hace tres años y aunque es Patrimonio de la Humanidad y tiene monumentos muy interesantes nunca la he observado con ojos viajeros. Ahora que han venido unos amigos de visita e iré al Teatro Romano esta noche a ver Antígona se me ha ocurrido algo bastante obvio: que servía para una entrada en el blog. Las fotos son de mi compañero y amigo Juan Ceballo.

Acueducto de los Milagros.

Mérida es una ciudad – pueblo y esta ambivalencia se produce en casi todos los adjetivos que se le pueden aplicar. Es capital de Extremadura y sin embargo la vida desaparece, junto con los funcionarios de la Junta, los fines de semana. Por lo que he podido ver en estos tres años, los turistas la admiran y los que tenemos que vivir aquí renegamos de ella. Pero como me iba a poner en la piel del visitante hablaré de lo que más me gusta.

El río Guadiana por Juan Ceballo

Vivo en la parte del polígono Nueva Ciudad y para mí, el mayor placer que me ofrece esta ciudad es acercarme al centro cruzando el puente romano. Es casi 1 kilómetro de historia que lleva hasta la Alcazaba y desde el que se ve el puente Lusitania diseñado por Calatrava. Las zonas de alrededor del río están llenas de caminos y parques muy bien acondicionados y es bastante habitual ver a la gente haciendo deporte. Para quien le guste pasear el mejor recorrido es atravesar el romano o el puente de Lusitania y volver por el otro después de pasar un rato por los senderos del río. Hay una zona, que se conoce como la isla, donde se pueden alquilar bicicletas, barcas a pedales… aunque con las barcas no te dejan salir al río, tan solo a un canal paralelo. Además del Lusitania y el romano hay otros tres puentes que atraviesan el Guadiana, el “nuevo” por el que pasaba antiguamente la nacional, el de la autovía A5 y el del tren, un puente de hierro de finales del siglo XIX que me parece precioso.

Una vez en el centro podemos visitar la Alcazaba, acercarnos hasta la basílica dedicada a su patrona Santa Eulalia y al hornito o Templo de Marte o entrar en la concatedral de Santa María.

El pulso de la ciudad lo podemos apreciar cualquier día, en horario comercial, por la calle de Santa Eulalia que es lo que se conoce como  “centro comercial abierto”, vamos, la calle de tiendas de toda la vida. Desemboca en la plaza de España, donde se encuentra el  ayuntamiento y una zona porticada bastante curiosa. No muy lejos, en la parte conocida como el rastro, encontramos el antiguo hospital San Juan de Dios, hoy sede de la Asamblea de Extremadura.

Puente Lusitania

El centro está lleno de sitios interesantes de estilos y épocas diferentes pero por lo que es conocida Mérida es por sus vestigios romanos. El teatro, el anfiteatro, el museo romano, el circo, el arco de Trajano, el Templo de Diana, el Foro, la casa de Mitreo, el acueducto de los milagros… los monumentos están repartidos por toda la ciudad y algunos de ellos se integran perfectamente con su vida social y cultural. Es el caso del teatro romano y el Festival de Teatro Romano de Mérida. Si venís por la fecha es imprescindible ver una obra. Hay algunas muy buenas pero creo que no se disfruta tanto de las actuaciones como del entorno. Las entradas van desde 12€ a 40€. Cuando salgáis del teatro hay una terraza para tomar una copa dentro del recinto genial. Por cierto, el día 17 de julio, la actuación se traducirá a la lengua de los signos.

Puente romano

ENTRADAS PARA MONUMENTOS

Si tenéis interés en visitar varios monumentos el Consorcio Monumental de Mérida pone a la venta entradas conjuntas por 12€ que sirven durante varios días para el Teatro, Anfiteatro, Casa Mitreo, Columbarios, Morería, la Basílica de Santa Eulalia, el Circo Romano y la Alcazaba. Hay descuentos importantes para determinados grupos.

El museo de Arte Romano es el único nacional en Extremadura, cuesta 3 euros y es gratis los sábados por la tarde y domingos por la mañana. Por lo que veo, el ayuntamiento está poniendo en marcha una tarjeta turística, pero aun no está disponible.

EN LOS ALREDEDORES

A cuatro kilómetros de Mérida se encuentra la presa romana de Proserpina (o la charca como se conoce popularmente). Siempre ha sido un sitio de ocio para los romanos y el año pasado el ayuntamiento lo reformó y adaptó para el turismo. Tiraron los chiringuitos tradicionales y los levantaron nuevos, acondicionaron zonas de playa, colocaron papeleras, bancos… Es un sitio muy agradable para cenar de raciones o pasar un día “playero”.

Un pelín más lejos se localiza el parque natural de Cornalvo con un centro de interpretación en el municipio de Trujillanos, Alange con su embalse, su castillo y sus termas romanas y el Dolmen de Lácara. Si tenemos varios días son excursiones muy interesantes.

Proserpina

COMER

Los desayunos me llamaron la atención muchísimo al llegar a Mérida. En cualquier bar y por poco más de 2 euros sirven tostada y café. Suelen tener una gran variedad: cachuela, zurrapa, catalanas con jamón, parisinas… son contundentes y se suelen pedir como “medias” (una tostada entera son dos rebanadas de pan). En otoño empiezan las migas que sientan de maravilla a media mañana y el precio es parecido al de las tostadas.

Secreto, pluma, presa… son partes del cerdo que se encuentran en casi todos los restaurantes. También son muy típicas las raciones de prueba de cerdo, torta de la Serena o del Casar y si queremos platos típicos podemos terminar la comida o la cena con un bombón de higo y un licor de bellota.

Los sitios que más me gustan para comer son el Trece Uvas (genial para probar vinos de la tierra con unas raciones) y el Castúo. Este último tiene dos locales que se abastecen de productos de la tierra y tienen una oferta de tapas variada. Se come muy barato aunque a veces el servicio a veces es lento. Uno de los locales está frente al museo romano y el nuevo (y más grande) en el Centro de Recepción al Turista en la calle Cabo Verde, cerca del Teatro Romano.

UNA COPA

Para salir por la noche, está la zona centro con bares como la Tahona, el Bujío, el Jazz, la Galería, el Antibar… con música más rockerilla y con conciertos determinados días de la semana. Al otro lado del río se encuentra el Foro que es un centro de ocio con cines, restaurantes y pubs. La música es más pachanguera, la gente es bastante joven. La nota positiva la ponen las terrazas en verano como la de la Suite que a primera hora de la noche es bastante agradable. De todos modos para mi el mejor sitio en verano es la terraza del teatro romano.

Lo mejor de Mérida:

  • Pasear por los puentes y los alrededores del río.
  • Proserpina y los chiringuitos en verano.
  • El Festival de Teatro Romano y su terraza en verano
  • Los desayunos con tostadas y migas.

Pues eso, que esta noche cuando salga de trabajar iré por el Puente de Lusitania hasta el Castuo. Pediré una ensalada y una tapa de morcilla de Guadalupe con queso de la Serena, disfrutaré de Antigona de Mérida en el Teatro Romano y si el cuerpo resiste me tomaré una copa en su terraza.

EDITO: Otro sitio para comer super recomendable es el Shangri-la, un vegetariano en la calle Sagasta 21, muy cerquita del templo de Diana

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