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Monasterio de Yuste
Monasterio de Yuste

Ruta del Emperador por la Vera

Hoy nos calzamos las botas y seguimos los pasos del Emperador Carlos I de España V de Alemania hasta su lugar de retiro: el Monasterio de Yuste, en la comarca de la Vera, en Cáceres. La Ruta parte de Jarandilla de la Vera y, durante 10 kilómetros, atraviesa gargantas, bosques, pueblos y hasta un cementerio alemán, para llegar al Monasterio de Yuste. Recreamos su último día de viaje, el que hizo para instalarse en el sitio que había elegido para acabar sus días. Es la ruta del Emperador por la Vera.

Tras su último acto de abdicación, el monarca partió desde Flesinga, actual Holanda, hasta Laredo. Una vez en Cantabria se tomó 1 mes y 3 semanas en recorrer el camino hasta Extremadura. Sabía que sería su último viaje y fue parando para visitar a amigos y familiares. Como las obras de acondicionamiento del Monasterio de Yuste no habían terminado, Carlos I se quedó durante tres meses alojado en el castillo – palacio de sus amigos, los condes de Oropesa, en Jarandilla de la Vera. Hoy, esa residencia, es el actual Parador. El día 3 de febrero de 1557 Carlos I emprende la marcha desde el Castillo hacia Yuste, la misma ruta que vamos a hacer hoy.

  • Distancia: 1o kilómetros
  • Tiempo: 3 horas
  • Dificultad: Fácil – media
  • Recomendaciones: llevar agua y comida.
  • Señalización: balizas rojas y blancas. La ruta forma parte del sendero GR111
Ruta del Emperador

Ruta del Emperador

La ruta empieza en el Parador, un castillo renacentista del siglo XV. Aunque no estemos alojados se puede visitar su patio y galería por dentro. También merece la pena pasear un rato por el pueblo. Tiene dos castillos (el Parador y la actual iglesia), dos ermitas, una plaza bonita, calles empinadas y algunas tradiciones curiosas como la fiesta de los Escobazos. Ahora si, partimos siguiendo las balizas rojas y blancas que señalan la Ruta del Emperador, dirección a Aldeanueva de la Vera, el próximo pueblo al que llegaremos.

Parador de Jarandilla

Parador de Jarandilla

Jarandilla de la Vera

Jarandilla de la Vera

Puente del Parral en Jarandilla

Puente del Parral en Jarandilla. Piscina natural de la garganta de Jaranda

Nada más salir nos encontramos con el puente del Parral sobre la garganta Jaranda, una zona de baño natural con el agua helada y cristalina. Demasiado pronto para nadar. Buscamos de nuevo las balizas y caminamos por el sendero hacia Aldeanueva de la Vera atravesando bosques de robles y con el sonido de los pájaros. A los de Aldeanueva se les llama los “pencones”, un gentilicio que está relacionado con el paso de Carlos I. De aquí eran los porteadores que le llevaron a hombros hacia Cuacos de Yuste. Lo hicieron con tal delicadeza que el monarca quiso recompensarlos. Ellos se negaron y ante su insistencia dijeron que solo querían un pencón de vino (un recipiente).

Paseamos Aldeanueva y cerca de la fuente de los ocho caños, vemos las señales del recorrido. En poco tiempo habremos llegado a la Garganta de los Guachos, un paraje natural en el que crece un bosque de ribera.

El último pueblo que sale a nuestro paso es Cuacos de Yuste. Sus casas conservan la arquitectura tradicional judeo – medieval de la zona, lo que le ha valido el reconocimiento de Conjunto Histórico Artístico. Visitamos la plaza, las calles de alrededor, fuentes e iglesia. De camino a Yuste, aparece el Cementerio Militar Alemán, donde están enterrados, rodeados de olivos, los cuerpos de 182 soldados que perecieron en territorio español durante la I y la II Guerra Mundial.

Cuancos de Yuste

Cuancos de Yuste

Cuancos de Yuste

Cuacos de Yuste

Cementerio alemán

Cementerio alemán

Cementerio alemán

Cementerio alemán

Nos quedan pocos pasos para alcanzar las puertas del Monasterio de Yuste. Una vez acabada la ruta, nos queda decidir si queremos pasar al interior o sentarnos en el merendero que hay al lado para descansar del recorrido. La entrada normal son 9€, 4€ más si optamos por la visita guiada. Miércoles y jueves por la tarde es gratis para ciudadanos de la Unión Europea y otros colectivos. Los desempleados que lo justifiquen no pagan entrada.

La visita al monasterio se divide en tres partes: los dos claustros (gótico y renacentista), la Iglesia, con un retablo simbólico mandado construir por el hijo de nuestro monarca, Felipe II y la zona de Palacio, encargada para la estancia de Carlos I en Yuste. Si pasamos, realmente merece la pena hacer la visita guiada por el monasterio. Desde la terraza se ve el estanque, construido por el relojero – e ingeniero- Juanelo y que fue hogar de la colonia de mosquitos que acabó con la vida del monarca en septiembre de 1958 por paludismo.

Claustro Monasterio de Yuste

Claustro Monasterio de Yuste

Tradicionalmente el monasterio ha estado habitado por monjes Jerónimos. Sin embargo, hace 4 años, los que quedaban se fueron y vinieron unos jóvenes paulinos polacos. Hoy viven aquí tres de ellos aunque se espera la llegada de más.

Lo más impresionante de la ruta es su paisaje. Los bosques de castaños, robles y los árboles de ribera alrededor de las gargantas, la sierra de Tormantos, continuación de la de Gredos, los frutales en las zonas medias, los cultivos de pimiento y tabac0 en la vega del Tiétar (dos plantas fundamentales para la economía de la zona), las gargantas y zona de baño… Un ecosistema hogar de una fauna y flora variada y de gran riqueza que se puede contemplar abriendo bien los ojos y con un poco de paciencia.

Cada época del año tiene su encanto así en otoño los árboles adquieren el tono rojizo y los amantes de la micología se pueden lanzar al campo en busca de setas, en invierno el olor de las chimeneas y la matanza dan sabor a la zona, en primavera la explosión de colores ameniza los paseos y en verano, el agua de las piscinas naturales refresca a veratos y visitantes.

No solo la ruta del Emperador, toda la comarca de la Vera está llena de atractivos: cinco pueblos declarados conjunto histórico artístico (Pasarón de la Vera, Cuacos de Yuste, Garganta la Olla, Valverde de la Vera y Villanueva de la Vera); tradiciones de interés turístico regional o nacional (el PeroPalo, los Empalaos o los Escobazos), una gastronomía deliciosa con el pimentón de la Vera a la cabeza, leyendas, como la de la Serrana de la Vera, piscinas naturales, agua por todos lados y una naturaleza serena, tranquila y de gran riqueza completan la belleza de esta zona cacereña.

pimientos de la Vera

pimientos de la Vera

vending del pimentón de la Vera

Máquina de vending del pimentón de la Vera en Jaraíz (lo más)

Si queréis saber más o escuchar la ruta, podéis acceder a los podcast de El Canto del Grillo, el programa de RNE en el que colaboro con una sección de viajes.

Gracias por la información para el reportaje a Julia Paz, guía del Monasterio de Yuste, Manuel Pardillo, de turismo de Jarandilla de la Vera, Vicente Riolobos de la empresa de turismo activo Action Vera, a Antonio de la tienda de artesanía la Artesa y a David Moreno, cocinero jefe de Villa Xarahiz.

Os dejo con una canción del grupo folk extremeño “Acetre” que narra la leyenda de la Serrana de la Vera, una mujer que seducía a los hombres para llevarlos a la cueva y matarlos después.

 

¡Felices paseos!

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