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Además de solidaridad, Trip-Drop facilita el encuentro entre culturas.
Además de solidaridad, Trip-Drop facilita el encuentro entre culturas.

Trip-drop: viaja, ayuda y conecta

Muchas veces los viajes se quedan cojos. Aquí o en China. Visitamos monumentos, recorremos parques naturales, caminamos en busca de la foto, del paisaje… y, sin embargo, dejamos de lado lo más importante: las personas. El contacto con la población local. Trip-Drop, ayuda a enroscar esa pata que le falta a nuestro viaje y lo hace de una manera especialmente bella: con la solidaridad.

Un tablón de anuncios hecho web.

Trip-Drop funciona como un tablón de anuncios. La web recoge necesidades de diferentes colectivos en varios países. Que si se necesitan lápices en un cole en Kenia, que lo que hace falta es leche materna en un orfanato en Nepal, que si cabras (¿?) en Tanzania. Los viajeros, antes de partir, pueden consultar qué asociaciones operan en el lugar al que viajan y cómo contribuir. Es entonces cuando las mochilas se llenan de bolis, cuadernos, ropa, para entregar en destino. O de intenciones porque, una vez allí, también se pueden comprar los objetos y contribuir, de esta manera, a la economía local. Una vez con el cargamento encima llega lo mejor: la entrega. Un encuentro que levanta puentes y crea vínculos entre viajeros y locales. El resultado: un intercambio que nunca es monetario y que se traduce en una oleada de experiencias y agradecimientos.

Trip-Drop

Trip-Drop

Ahora mismo, en Trip Drop, hay inscritos aproximadamente 120 proyectos, distribuidos en unos 60 países diferentes. Y los pósit continúan añadiéndose. O puedes escribirlos tú porque, otra de las maneras de ayudar es buscar necesidades en los países a los que viajas. Daniel Losada, uno de los creadores de Trip – Drop, anima a indagar en los países de destino: “cuando llegues, métete en un colegio, en un orfanato, pregúntales que necesitan, nos lo mandas, con fotos, dirección y contacto y, a partir de ese día, todo el mundo que pase por ahí, ya sabe, gracias a ti, lo que hace falta”.

La plataforma también está abierta a todo aquel que necesite ayuda. A través del formulario de contacto pueden enviar sus peticiones, que, según cuenta Daniel, son estudiadas y publicadas. “En la web se publican necesidades no monetarias de colectivos, tribus, colegios, hospitales, orfanatos, cualquier cosa”.

Las mujeres de una aldea masái tanzana con sus cabras

Las mujeres de una aldea masái tanzana con sus cabras

Los eslabones de Trip Drop.

Después de explicar cómo funciona Trip-Drop llega lo mejor: las experiencias, los lugares y los nombres. Nombres como Paco, un viajero que busca, allá donde va, necesidades con las que ampliar la base de datos de Trip-Drop. Las ha encontrado en una asociación de diabéticos de Marruecos y en una oenegé en Bolivia. O Mafalda, la gallega que mejora la vida de niños albinos con cremas solares y lentes. En Tanzania, María se encarga de recibir a los viajeros que la visitan para mostrarles la realidad de las viudas masáis.

Aldea masái en Tanzania

Aldea masái en Tanzania

Cabras para las masáis.

Las mujeres masáis no tienen pertenencias. Cuando enviudan, el dinero y las posesiones pasan a familia del marido. La consecuencia es que hay un gran colectivo de viudas, con sus hijos, que sobreviven gracias a la caridad. La Fundación Carpio Pérez, que opera en Tanzania, ayuda a estas mujeres a salir adelante y lo hace de varias formas, entre ellas, dándoles una cabra. “Con este proyecto decidimos que las mujeres iban a empezar a poseer algo. En este caso una cabra o un burro o en algún caso particular una vaca, lo cual es el sueño de cualquier mujer masái”. Desde nuestra visión occidental, una cabra no es más que un animal que da un par de litros de leche al día, a lo sumo nos provee de una buena comida. Para una viuda masái, una cabra es la llave de su independencia. “Al poseer una cabra para la mujer es un principio. Una cabra les va a ofrecer leche, les va a ofrecer cabritillos, les va a ofrecer en el futuro la posibilidad de vender esa cabra, de vender la leche, de hacer un pequeño trueque, de poder pagar la educación de sus hijos, ir al médico, comprar algo de ropa, comida. Aunque no lo parezca, porque son solo 35€, es realmente un grandísimo comienzo para estas mujeres que no poseen nada”.

Una mujer masái con su cabra

Una mujer masái con su cabra

Si la manera en la que esta fundación ayuda a las masáis nos resulta curiosa, la historia de su creadora no lo es menos. María trabajaba en Londres cuando conoció en Tanzania a Mibaku, su pareja. “Mi marido Mibaku es hijo de viuda masái, él se ha pasado toda su vida con su madre mendigando (…) la educación la recibió gracias a que todo el pueblo se unió para poder pagar sus estudios y, al final, él decidió poder pagarles de alguna manera lo que la aldea había hecho por él y fue uniendo a las mujeres en comités para que las mujeres tuvieran más poder y tuvieran una voz, una voz para poder luchar contra las injusticias que él cree que existen dentro de su tribu, como es la condición de la viuda masái”. Entre María y Mibaku pusieron en marcha la Fundación Carpio Pérez que actualmente trabaja para mejorar la calidad de vida de mujeres y niños masáis en tres aldeas cercanas a Arusha, la puerta de entrada a los safaris por Tanzania. Sus proyectos incluyen un programa de alfabetización para las mujeres, un colegio en el que enseñan y alimentan a 100 niños masáis, una línea de bisutería… y, actualmente, están construyendo un aula para que los pequeños puedan continuar sus estudios.

Una mujer masái en Tanzania. Foto: Daniel Losada.

Una mujer masái en Tanzania. Foto: Daniel Losada.

Un círculo que se cierra.

Y sí, llega el momento de unir a las viudas masáis con los viajeros y las cabras. La Fundación Carpio Pérez es uno de esos colectivos que publica sus necesidades en la web de Trip-Drop y los viajeros que quieran ayudar en sus viajes a Tanzania van a poder vivir experiencias como la que nos cuenta Daniel Losada, que consiguió reunir antes de partir a Tanzania, el dinero suficiente para comprar 100 cabras. Una vez allí fue a entregarlas. “Nosotros íbamos en el coche de María, pero a primera hora de la mañana, de una aldea había salido un pastor con treinta cabras hacia el norte para el grupo de viudas del norte, otro había salido hacia el sur, para el grupo de viudas del sur, con otras cuarenta cabras. Entonces nosotros, a lo largo del día, fuimos yendo a cada uno de estos puntos para documentar las entregas”. El recibimiento está plasmado en un vídeo que grabó. “Vienen todas de gala, se visten con sus mejores collares, se ponen unos colores preciosos (…) todo muy humilde pero eso también lo hace bonito. Se ponen a cantar de pura alegría. Te hacen regalos. Me hicieron un par de regalos, un centro masái, muchos regalos bestiales que tienen mucho valor”.

Los colectivos no están solo en Tanzania, Kenia, Marruecos o Bolivia. También en nuestros viajes nacionales encontramos necesidades que recoge Trip-Drop en la web. Maneras de vincular viajes y solidaridad y de vincularnos con las personas allá donde vayamos.

Trip – Drop en RNE

Los sonidos de Trip-Drop los puedes encontrar en Hasta las Tantas, en RNE. A partir del min. 23:20.

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