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Una dghajsa en Vittoria. Foto: www.visitmalta.com
Una dghajsa en Vittoria. Foto: www.visitmalta.com

Malta: más que sol y playa

Malta. Más que sol y playa.

Malta es una isla mediterránea, a medio camino entre Italia y África. Con su situación, recursos y clima, el turismo de sol y playa debería ser algo primordial y lo es, pero no lo único. Además de tostarnos en sus calas, en Malta podemos descubrir parajes únicos, observar aves, bucear, salir de fiesta, aprender inglés o visitar todo su patrimonio que incluye 365 iglesias y algunos de los templos prehistóricos más valiosos de Europa.

Más que un relato de un viaje, lo que viene a continuación es una guía de Malta con lo que no nos podemos perder en las islas.

Malta: un país y tres islas.

Malta ha sido un archipiélago muy disputado a lo largo de la historia. Debido a su situación estrátegica, varias culturas y países han intentado hacerse con ella y muchas han conseguido habitar en su territorio.

Está formada por tres islas habitadas: Malta, Gozo y Comino y varios islotes donde no vive nadie, entre ellos, Cominotto, Filfla y las islas de San Pablo. No es un territorio demasiado grande pero sí muy poblado. De hecho, es el país de la Unión Europea con mayor densidad de habitantes: más de 400.000 personas se reparten un territorio de 316 kilómetros cuadrados.

Una de las características principales de sus habitantes es que son muy religiosos. Según el Eurobarómetro, Malta, es el país más religioso – con diferencia – de la UE, aproximadamente un 95% de la población cree en Dios, gran parte de ellos son católicos y esto se refleja en algunas de sus leyes. Por ejemplo, en Malta el aborto está prohibido y penado con cárcel. La parte positiva de este territorio tan ferviente es que, repartidas por las islas, tenemos 365 iglesias, muchas de gran valor arquitectónico y artístico.

Más datos de este pequeño país, En él conviven dos idiomas oficiales: el inglés y el maltés, una lengua de procedencia árabe con gran influencia italiana. Además, aproximadamente dos tercios de la población, son capaces de entenderse en italiano. Cosas de su historia ya que el uso del inglés y el conocimiento del italiano se debe, en gran parte, a su pasado. El inglés en concreto atrae cada año a miles de estudiantes a la isla que, además de aprender el idioma, buscan buenos precios, un clima agradable, fiesta, patrimonio y deportes como el buceo.

Viejos autobuses en Malta

Viejos autobuses en Malta

Bajo el mar.

Una visibilidad de más de 30 metros, aguas templadas y fondos marinos con grandes recursos, tanto naturales como dejados por los humanos. Es la combinación perfecta para los amantes del submarinismo que encuentran en Malta diversos puntos donde sumergirse. Los más atractivos muestran grutas, barreras de coral, una gran diversidad de fauna y pecios hundidos a lo largo de la historia. O colocados a propósito.

Hay sitio para todos. Tanto para los que nunca han probado el buceo y buscan un bautismo en alguna escuela, como para expertos que quieren visitar nuevos fondos marinos. Algunos de los lugares favoritos son Punta Marfa, en el norte de Malta, especialmente recomendable para inmersiones nocturnas, las cercanías del pueblito pesquero de Marsaxlokk donde hay un avión hundido de la Segunda Guerra Mundial, el Agujero Azul, en la isla de Gozo o las cuevas de Santa Marija y la Laguna Azul en Comino. Más información sobre buceo en la web de turismo de Malta.

Buceo en Malta. Foto: www.visitmalta.com

Buceo en Malta. Foto: www.visitmalta.com

Un recorrido de isla en isla.

Una vez que sabemos qué tipo de turismo vamos a encontrar, es hora de ponernos en marcha para visitar los principales lugares turísticos de las tres islas habitadas.

Malta: de caballeros e historia.

Empezamos por la más grande: por Malta y en su capital: La Valeta. Esta ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad hace 35 años. Los motivos: una gran concentración de arte (más de 300 monumentos en 55 hectáreas) y su origen, a mediados del siglo XVI.

La Valeta se construye después del asedio de los turcos en 1565. Cuando los Caballeros de la Orden de Malta vencen a los turcos, obtienen bastante dinero de los países europeos. Lo invierten en crear esta población. Por eso se dice que La Valeta es una ciudad de los caballeros y para los caballeros. Lo que nos encontramos es un conjunto de finales del renacimiento con una estructura en cuadrícula muy marcada con calles con balcones tradicionales de madera. Un conjunto muy atractivo, en el que destacan varios monumentos como la Concatedral, aparentemente austera pero que sorprende por dentro, el palacio del Gran Maestre, sede del Gobierno y la Casa Rocca Pícola donde se puede ver un refugio aéreo.

Aunque La Valeta ha sido una ciudad eminentemente administrativa está cambiando este concepto. En los últimos años han apostado por revitalizar la zona del paseo marítimo y, en 2018, va a ser capital europea de la cultura junto a una ciudad belga.

Una dghajsa en Vittoria. Foto: www.visitmalta.com

Una dghajsa en Vittoria. Foto: www.visitmalta.com

Desde el Gran Puerto de la Valeta, dirigimos la vista hacia el frente para encontrarnos con las tres ciudades, una a continuación de la otra. Son Senglea, Vittoriosa y Cospicua. Hasta ellas podemos llegar por tierra o por mar, embarcándonos en las tradicionales dgħajsas, unas barcas, parecidas a las góndolas que van desde el Gran Puerto a la marina de Vittoriosa.

Una vez en tierra podemos recorrer las tres ciudades a pie. Empezamos en Vittoriosa o Birgu, como se conoce en maltés. Es la más animada. En su puerto, utilizado desde los fenicios, además de tener unas buenas vistas de La Valeta, encontramos mucha animación. Era en Vittoriosa donde los caballeros de la Orden de Malta tenían su centro de operaciones hasta que fundaron la Valeta así que muchas de las construcciones que encontramos son anteriores a las de la capital.

Senglea o L Isla es una ciudad tranquila, la más pequeña de las tres y su monumento más representativo es el fuerte de San Miguel, no solo por la majestuosa construcción del siglo XVI sino también por las vistas que hay hacia La Valeta y a Vittoriosa.

La más grande de las Tres Ciudades es Copiscua o a Bormla. Allí hay que acercarse hasta su monumento principal, la Colegiata de la Inmaculada concepción.

Más visitas obligatorias. A unos 20 kilómetros de La Valeta encontramos Mdina y Rabat, dos ciudades pegadas la una a la otra y con una arquitectura singular. A Mdina se la conoce como la “ciudad del silencio” por su ambiente tranquilo.

La catedral en Mdina

La catedral en Mdina

Calles de Mdina

Calles de Mdina

Mdina fue la capital de Malta antes de la construcción de La Valeta. Ella misma se encarga de atestiguarlo con sus murallas, la imponente puerta de entrada, varios palacios renacentistas y barrocos y edificios religiosos de gran valor. Destaca sobre todos ellos la catedral de San Pablo. Y es que en esta ciudad es donde se dice que vivió San Pablo después de su naufragio en el año 60 d.C. Vinculado al cristianismo, y a la figura de San Pablo, en Rabat se pueden visitar sus catacumbas. También hay que acercarse a la villa romana.

Luzzo en Malta

Luzzo en Malta

Además de la arquitectura de estas ciudades y su patrimonio, en Malta existen lugares auténticos como Marsaxlokk, un pueblo pesquero lleno de localismos. En su puerto, cada domingo, se instala un mercadillo donde venden pescado y recuerdos. La panorámica, con el pueblo al fondo y las luzzu, las barcas de los pescadores, al frente, es una delicia. Estas embarcaciones de colores vivos: azul, amarillo, rojo y verde, tienen, al igual que las dghajsas, un origen fenicio. En la proa destaca el ojo de Osiris, un símbolo protector.

Después de descubrir pueblos donde conservan sus costumbres y la arquitectura ligada a la historia, nos falta mirar aún más atrás. A un pasado que ha dejado huellas con miles de años. La prehistoria tiene sus propios santuarios en Malta.

El Hipogeo. www.visitmalta.com

El Hipogeo. www.visitmalta.com

La prehistoria en Malta.

Las distintas civilizaciones han dejado huellas en cualquier parte de la isla, algunas hace miles de años. Su valor ha sido reconocido por la Unesco y forma parte de la lista de sitios Patrimonio de la Humanidad.

El primero de ellos el Hipogeo de Hal Saflieni, en la ciudad Paola, en la isla de Malta. Es el único templo prehistórico bajo tierra conocido en el mundo. Funcionó como santuario, más tarde como necrópolis y, en su interior, se han encontrado muestras de arte: pinturas murales antiquísimas y la estatuilla de la Dama Durmiente, preservada en el Museo Arqueológico de La Valeta. Para visitarlo es necesario reservar con antelación ya que las entradas están muy restringidas. En 2016 permanecerá cerrado algunos meses para realizar tareas de conservación.

También en Malta (en las islas de Malta y Gozo) durante los años 5.000 y 2500 a. C. se construyeron siete templos megalíticos. Para que nos hagamos una idea de su importancia, estos templos son los más antiguos que se conocen, más que las pirámides de Egipto. Y también son Patrimonio de la Humanidad. Sus nombres: Ggantija, Hagar Qim, Mnjadra, Tarxien, Ta’ Hagrat, Skorba. De todos ellos, los de Ggantija son los más valiosos y los primeros que se incluyeron en la lista de la Unesco. Junto a ellos se encontraron estatuillas de una diosa madre por lo que se deduce que se adoraba a esta deidad. La leyenda, sin embargo, cuenta que fueron erigidos por unos gigantes. Están en Gozo así que no nos queda más remedio que subirnos al ferri.

Templos megalíticos de Gozo.

Templos megalíticos de Gozo.

Gozo, la isla verde.

Después de media hora de ferri desembarcamos en Gozo, la segunda isla de Malta, un lugar agreste y verde. Gozo tiene poblaciones llenas historia como su capital Vitoria pero destaca, sobre todo, por la naturaleza que ha creado aquí verdaderas obras de arte, lugares como la Ventana Azul, un arco de piedra de 100 metros que se alza en el mar y que se puede observar tanto desde tierra firme como en barco.

Dicen que Gozo es Ogigia, la isla donde la ninfa Calipso tuvo secuestrado a Ulises 7 años en La Odisea de Homero. Una leyenda que tiene su escenario en la Gruta Calipso, una cueva para fantasear.

Gozo

La llegada a Gozo

Comino, pequeña y especial.

Disfrutar de la tranquilidad es fácil en Comino. Hasta aquí acuden amantes de la naturaleza en busca de paisajes y aves. La ornitología es uno de los atractivos de la isla, el otro: la Laguna Azul, un charco entre Comino y Cominotto, de agua de color intenso donde acuden cada día decenas de turistas para bañarse o bucear.

Comino es tan bonito que muchas productoras la han elegido para rodar sus películas, algunas tan famosas como Troya o el Conde de Montecristo.

Comino desde el ferri

Comino desde el ferri

En un plato maltés.

La cocina de Malta es mediterránea, de tradición propia pero con influencias italianas y árabes. La pasta, la verdura y, evidentemente, el pescado, sobre todo el lampuki, llenan muchos de los platos aunque el producto más típico, el plato nacional, es el conejo. Pescado o carne se puede acompañar por un vino local o por una cerveza de allí, la Cisk. Si nos entra hambre entre horas, con el café, se puede tomar un pastizzi, unos pastelillos rellenos de requesón o guisantes.

La gran duda: coche o bus.

Llegar a los espacios naturales rápido y moverte por las islas es más fácil si vas en coche. Además, permiten meter el coche en el ferri hacia Gozo. Un único problemilla se conduce por la izquierda. Para los que no puedan o no se atrevan, siempre está la opción del transporte público.

Hasta hace pocos años en Malta se usaban unos autobuses de la época de Matusalén heredados de los británicos. Sus dueños eran los mismos conductores que los decoraban de manera única, estampitas incluidas. Eran vehículos de los años 60, amarillos y de techos blancos, que incorporaban los últimos adelantos tecnológicos. Por ejemplo, para solicitar parada, en algunos de ellos, había que tirar de una cuerda que atravesaba todo el autobús y que hacía sonar una campana al lado del conductor. Ahí queda eso.

En 2011, por seguridad y por el medio ambiente, se retiraron los buses amarillo y se incorporó una nueva flota de vehículos chinos. Se modernizó el servicio y ahora recorrer la isla es menos curioso aunque más confortable. A los nostálgicos siempre les quedarán los imanes de las tiendas de recuerdos.

La estación de autobuses en 2010

La estación de autobuses en 2010

Los sonidos de Malta.

En El Canto del Grillo, en RNE, inauguramos la segunda temporada hablando de Malta. Aquí el podcast de este viaje sonoro.

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