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El edificio de La Olmeda inaugurado en 2009
El edificio de La Olmeda inaugurado en 2009

La Olmeda, regreso al pasado

Es nuestro pasado. El yacimiento de la Villa Romana La Olmeda nos habla de la época en la que fue habitada, del gusto de sus dueños y de las relaciones sociales y comerciales que existían entonces. Una auténtica cotilla que nos descubre cómo se vivía en Hispania hace unos 1.600 años.

El origen de la villa.

La Olmeda se levantó en una época convulsa. En el siglo IV d.C., en la Hispania romana Bajo imperial se estaba viviendo un momento difícil, de gran inestabilidad política y económica. Las personas pudientes abandonaban las ciudades y se instalaban en sus segundas residencias. Las villas rurales eran una buena manera de no pagar al fisco y garantizaban economía agraria y autosuficiente que les permitía vivir tranquilos.

En este contexto social y político se construye La Olmeda. Una buena casa, de grandes dimensiones y repleta de mosaicos. “La casa tuvo en época romana treinta y cinco habitaciones y de esas treinta y cinco, veintiséis, casi mil quinientos metros cuadrados, están decorados con mosaico”, cuenta Ana, guía del sitio.

Este hogar lujoso nos da pistas de cómo era su propietario. Posiblemente un aristócrata pudiente de la sociedad hispano romana, una persona que podía permitirse un palacio de semejantes características y con esa decoración. Y es que, los restos de la villa son un libro abierto.

Era una casa a la moda. Su estructura de peristilo era una de las más comunes de la época con todas las habitaciones articuladas en torno a un patio central y conectadas por un corredor de columnas.

Mosaicos Villa La Olmeda

¿Tarima 0 parquet o baldosa? Las modas también se reflejan en los cambios de mosaico de La Olmeda.

En cada estancia se refleja cómo era la vida entonces. Los baños con sus cerca de mil metros cuadrados nos hablan de la importancia de esta zona de la casa como centro de reunión en la época romana; el cambio de tendencias se aprecia en los mosaicos superpuestos de diferentes épocas y también sabemos qué sistemas usaban para calentar la casa y para qué se utilizaban las distintas habitaciones.

Pero aún hay más. Algunos materiales que se conservan el La Olmeda permiten estudiar las relaciones comerciales que existían en el siglo IV d.C. entre las distintas ciudades del imperio. Dos claves: el mármol traído de Carranza y los mosaicos de la escuela tunecina.

Villa La Olmeda

Villa La Olmeda

El mosaico del oecus y su relación con Túnez.

El salón de audiencias, el oecus, era la estancia más destacada de La Olmeda. Y necesitaba adornos que estuvieran a la altura. Aquí se encuentra el mosaico más valioso de la villa, una composición de teselas pequeñas, construido con materiales traídos de diferentes lugares y con una clara influencia tunecina que podemos apreciar en los emblemas.

Para empezar, la parte de abajo representa una escena de cacería donde se mezclan animales locales, jabalíes, con especies africanas como el león. Estos dibujos, más allá de su calidad artística, confirman que los artesanos que los hicieron pertenecían a la escuela tunecina. De hecho, en el museo del Bardo de Túnez encontramos mosaicos parecidos.

Los mosaicos tenían una clara influencia tunecina.

León come… antílope. Los mosaicos tenían una clara influencia tunecina.

Conocemos a los propietarios de la villa gracias a la cenefa de este mosaico. Sus rostros están representados en las alegorías de las estaciones. Unos retratos de gran calidad para la fecha en la que nos encontramos. Más pistas sobre los dueños. La escena central narra un episodio mitológico de Aquiles y la elección de este pasaje está muy vinculado con la moral del dueño y su nivel cultural.

La Olmeda está repleta de datos. Los arqueólogos son los encargados de interpretarlos y traducirlos para crear una historia que también tiene momentos malos.

Villa Romana La Olmeda - Mosaico

Villa Romana La Olmeda – Mosaico

De mal en peor: el declive.

A partir del siglo VI, la suerte de La Olmeda varía. Una serie de acontecimientos (incendios, saqueos para reutilizar sus materiales…) acaban con su esplendor y dejan a la villa sepultada bajo tierra durante siglos. Hasta que la encuentran.

Sus restos fueron descubiertos en 1968 por Javier Cortes, el antiguo propietario de estas tierras. Cortes cambia los trabajos agrícolas por unas excavaciones que él mismo financia en un primer momento. Cuando se da cuenta del alcance del hallazgo cede los terrenos a la diputación para que se encarguen de su estudio y conservación. Se construye un primer edificio para resguardar el yacimiento aunque, al cabo de los años, con el descubrimiento de la zona de baños, los trabajos arqueológicos se amplían y se invierte en un nuevo edificio más acorde a la importancia de La Olmeda. Que es mucha.

Vasija hallada en La Olmeda.

Vasija hallada en La Olmeda.

Localización.

La villa romana La Olmeda es una de las villas romanas más importantes que se conservan y no solo en la Península. Está en Palencia, en la localidad de Pedrosa de la Vega, a pocos kilómetros de Saldaña, el lugar donde se ubica el museo que guarda gran parte de los objetos hallados aquí, entre ellos, herramientas, utensilios de cocina y armamento. Las vasijas, los vasos, las armas… del ajuar funerario han sido encontrados en diferentes tumbas de la necrópolis de la villa.

Además de visitar el yacimiento y el museo, La Olmeda tiene un amplio programa de actividades para todos los públicos que se pueden consultar en su web.

Y más  Palencia

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