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Hayedo de Tejera Negra
Hayedo de Tejera Negra

Otoño por tres en Madrid

Durante las horas de luz hace calor pero las noches ya son más frías. Y el calendario no engaña: el otoño ya está aquí y sus colores se acercan. Mientras vamos haciendo acopio de chaquetas, abrigos y bufandas, las hojas cambian de color. Es tiempo de disfrutarlo. ¿Dónde? Ahí van unas propuestas para los madrileños.

Para los que se quedan: el Retiro.

Retiro ardillas

Retiro ardillas

No hace falta irse lejos para sentir el otoño. Los parques de la ciudad son un buen sitio. En la Casa de Campo, además de encinas, hay castaños, chopos, álamos, fresnos, robles… la Quinta de la Fuente del Berro guarda, entre otros, olmos y hayas y, en el parque por excelencia, en el Retiro, conviven 80 especies diferentes. Para verlos se puede seguir los ocho kilómetros de su senda botánica que nos descubre ejemplares de álamo blanco, robles… y sobre todo, castaños. Con semejante plantel, disfrutar del otoño en la ciudad está asegurado.

Para los perseverantes: el Hayedo de Montejo.

Hayedo de Montejo

Hayedo de Montejo

Es famoso y tiene motivos para serlo. El Hayedo de Montejo es uno de los hayedos más meridionales de Europa (dicen que el que más), está a poca distancia de Madrid capital y muy protegido. Tanto que entrar en otoño puede ser bastante complicado. Hay dos opciones: reservar en su página web o por teléfono. Si nos hemos quedado sin plaza, podemos acudir a primera hora al Centro de Recursos de Montejo de la Sierra para intentar conseguir alguno de los pases que ofrecen para la gente que acude sin reserva. Las colas, en octubre y noviembre, están aseguradas y llegar a primera hora no garantiza la entrada. La visita es guiada y compañía de un trabajador que nos cuenta todo lo que vamos viendo. O no. Porque los duendes del bosque –dicen- están escondidos.

Si no conseguimos pasar, el premio de consolación es de los buenos. Alrededor del hayedo, donde el bosque y el Jarama siguen su curso, existen varios senderos que nos adentran en el paraje. Para los más “urbanitas”, si os gusta la arquitectura tradicional y los pueblos perdidos, las cinco localidades de la Sierra del Rincón son una maravilla y el olor a lumbre de las calles abre el apetito. Yo sueño cada día con La Hiruela.

Más del Hayedo de Montejo en el blog.

Para los que miran lejos: el Hayedo de Tejera Negra.

Hayedo de Tejera Negra

Hayedo de Tejera Negra

Las hayas se alían con robles, castaños, pinos, acebos y tejos para formar un bosque que ha crecido junto a los ríos Lillas y Zarzas y a los pies de grandes montañas. Para adentrarse en su espesor, existen dos sendas: la de Carretas y la del Robledal. Si vamos con bici, podemos recorrer el hayedo con la ruta circular del río Zarzas.

La entrada es libre pero es necesario reservar el aparcamiento con antelación. Lo podéis hacer aquí. El precio del turismo es de 4€.

Si tenemos todo el día por delante, podemos acabar la jornada en uno de los pequeños pueblos de arquitectura negra de Guadalajara. A cada cual más bonito: Majaelrayo, Robleluengo, Roblelacasa, Colmenar de la Sierra… tenéis para elegir en el post de Guadalajara negra.

Y más.

El otoño no termina aquí: el castañar de El Tiemblo en Ávila, las hoces de los ríos Riaza y Duratón, o más lejos, el valle del Ambroz y Candelario, la selva de Irati… Hay verdaderas maravillas repartidas por toda la península, bosques que se tiñen de rojos y ocres con la llegada del frío. Están ahí para disfrutarlos. Con respeto.

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