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La Piscine
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La Piscine en Roubaix. Esculturas por agua

Donde antes había agua, hoy hay esculturas. Las de Camille Claudel, Robert Wlérick o Auguste Rodin. El interior de las antiguas cabinas se ha aprovechado para instalar vestidos, textiles y objetos cotidianos creados con arte; y las pinturas de Dufy, Bonnard, Gromaire… adornan las paredes del edificio. En definitiva, la antigua piscina municipal de Roubaix se ha convertido en el Museo de Arte e Industria de la ciudad. El problema es que las colecciones tienen una competencia difícil: destacar en semejante entorno es complicado o, ¿quién puede hacerle sombra a la que fue “la mejor piscina de Francia”?

Nos remontamos décadas atrás. Hasta 1932. Este es el año en el que se inaugura la piscina diseñada por Albert Baert: un edificio art-decó, con una fachada de estilo bizantino y un jardín central. El conjunto incluía, además de la piscina, zonas de ocio, solárium, bar, duchas…  En su día se presentó como un proyecto político y social, ya que en aquella época las clases trabajadoras tenían bastante complicada la higiene.

La Piscine.

La Piscine.

Hay que contextualizar.  Cuando se inauguró La Piscine, la industria textil de Roubaix llevaba tiempo en auge y la riqueza de la ciudad se reflejaba en todo aquello que se construía. El majestuoso ayuntamiento, también levantado a comienzos del siglo XX, es un buen ejemplo. En su fachada se representan los distintos oficios relacionados con los tejidos, la industria que puso a Roubaix en el mapa. Muy simbólico.

Roubaix, al fonde el ayuntamiento

Roubaix, al fonde el ayuntamiento

La Piscine, la fachada de la antigua fábrica que forma parte del museo

La Piscine, la fachada de la antigua fábrica que forma parte del museo

Con la crisis de la industria del tejido, la ciudad se resintió. Muchos trabajadores se quedaron en paro y gran parte de las fábricas echaron el cierre. Como muestra del pasado, quedan en la ciudad restos de estas construcciones: algunas chimeneas, hoy protegidas y unos cuantos edificios industriales reconvertidos en salas de exposiciones o museos. Por ejemplo, el Motte Bossut, una vieja fábrica de algodón, guarda los Archivos del Mundo del Trabajo y la Manufacture es la sede del Museo de la Memoria de la Creación Textil. También el Museo de La Piscine ha aprovechado, además de la antigua piscina, cerrada en 1985, las viejas instalaciones de un molino textil que había a su lado.

La salida de La Piscine

La salida de La Piscine

Roubaix es más que su pasado industrial. Lo componen calles amplias con casas de estilo flamenco, iglesias y edificios como la estación de tren. Además, el nombre de la ciudad suena fuerte en el mundo deportivo. Su velódromo, abierto a principios del siglo XX como centro deportivo popular, es la meta de una carrera ciclista mítica: la Paris-Roubaix, una prueba de un solo día que lleva más de un siglo celebrándose y que es famosa por su dureza.

Hoy Roubaix se recupera del azote de la crisis y busca su propio renacimiento. Mientras, nos quedamos con su ayer grandioso, reflejado en cada rincón de la ciudad.

*En La Piscine, desde el 24 de octubre de 2015 hasta finales de enero de 2016 podremos ver gran parte de la obra de Marc Chagall, gracias a la exposición temporal “les sources de la musique”.

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