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Liébana, sin prisa, con pausas

Liébana es una comarca cántabra montañosa, interior y que está junto a Asturias. Se estructura en torno a tres ríos con sus valles correspondientes que confluyen en las inmediaciones de Potes, la población principal. Son el Deva y dos afluentes, Quiviesa y Bullón. A los lados de los valles se alzan las montañas, algunas de ellas bautizadas como Picos de Europa.

La riqueza natural de Líebana está determinada, en parte, por los tres climas que se concentran aquí, cada uno con su flora y fauna asociada: mediterráneo (en la parte más baja del valle), atlántico (a partir de los 600/700 metros de altitud aprox.) y, en las montañas más altas, el alpino.

Lo singular de la naturaleza lebaniega es ese paisaje de ríos y valles con bosques de hayas (umbría) y robles (solana), montañas y prados, seña de una actividad clave en esta zona: el pastoreo. Liébana no se entiende sin la ganadería tradicional que ha sido la encargada de configurar estos paisajes donde la naturaleza y la intervención humana conviven en equilibrio. Gracias a sus valores naturales, gran parte del territorio de la comarca está protegido por la red Natura 2000 y declarado LIC (lugar de importancia comunitaria) o ZEPA  (Zona de Especial Protección de Aves).

La naturaleza y el ser humano han convivido a lo largo de los siglos y esto es lo que ha configurado el paisaje actual y es importante que se mantenga así porque el abandono de las actividades tradicionales puede hacer mella en el paisaje. Por ejemplo, es posible apreciar manchas de pinos, provocadas por el abandono de la ganadería. Cuando los prados no son útiles para alimentar al ganado, los propietarios plantan pinos para rentabilizar los terrenos con madera. Las consecuencias son muchas: destrucción de los hábitats de numerosas especies, impacto paisajístico y un terreno mucho más proclive a incendios.

Además de una naturaleza más que bonita, los pueblos conservan su arquitectura típica y elementos etnográficos que reflejan sus modos de vida, los materiales con los que se construía, etc. La principal localidad es Potes, una villa céntrica y ubicada a poca altitud. El resto de núcleos de población, cerca de un centenar, pertenecen a alguno de los 7 municipios: Pesaguero, Vega de Liébana, Cabezón de Liébana, Cillorigo de Liébana, Camaleño, Potes y Tresviso. Casi todos estos pueblos se encuentran a una altitud de 600 u 700 metros, en el punto donde confluyen los dos climas: mediterráneo y atlántico, con sus respectivas vegetaciones y con la correspondiente fauna asociada. Es comprensible que la población se asentara en estas zonas, ya que la confluencia de climas ofrece una gran riqueza natural.

Al patrimonio natural, etnográfico y arquitectónico de la comarca, se suma un componente espiritual importante. Es esta comarca está Santo Toribio de Liébana, el monasterio donde se guarda el Lignum Crucis, el que, según la tradición cristiana, es el trozo más grande que se conserva de la cruz de Cristo. Al igual que ocurre con Santiago, Carava de la Cruz, Roma o Jerusalén, Santo Toribio de Liébana es uno de los lugares sagrados para el cristianismo y 2017 Año Jubilar Lebaniego. Buen momento para recorrer el Camino Lebaniego.

Qué ver en Liébana

Pesaguero  y su Casa de la Naturaleza

En las rutas de Naturea Cantabria se descubren cosas como estas. Las agallas son tumores de los árboles, provocados por las avispas que se desarrollan en su interior

En las rutas de Naturea Cantabria se descubren cosas como estas. Las agallas son tumores de los árboles, provocados por las avispas que se desarrollan en su interior.

Pesaguero es un buen lugar para empezar a descubrir la comarca porque aquí se ubica la Casa de la Naturaleza de Liébana, un pequeño centro de interpretación con información de la comarca. Además, es posible informarse de las actividades organizadas por Naturea Cantabria. Naturea es un organismo de Cantabria que opera en los lugares de la Red Natura 2000 de la comunidad autónoma. Cada día organizan rutas senderistas en sus espacios protegidos y, en determinadas épocas, actividades como raquetas de nieve, berrea, avistamientos, etc. Las guías son grandes conocedoras del territorio, así que descubrir la zona con ellas es un lujo. Cuando estuve en Cantabria me uní a algunas de sus actividades para grabarlos para la radio y no puedo más que recomendarlos.

Cerca de Pesaguero, en Ojedo, una de las aldeas del municipio, se encuentran algunos castaños milenarios, entre ellos, El Abuelo. Es curioso ver cómo está quemado por dentro, por las hogueras que hacían los pastores en su interior para protegerse en los días de frío y lluvia.

Potes, capital de Liébana

Potes, villa de los puentes y de las torres

Potes, villa de los puentes y de las torres

Situado en el centro de la comarca y con unos 1.500 habitantes, Potes es el pueblo más grande del Liébana. Se conoce como “la villa de los puentes y de las torres” y su casco histórico es monumental, por su arquitectura y por el paisaje lo rodea. El río Deva lo atraviesa y en él confluye uno de sus afluentes, lógico que los puentes le hayan dado nombre. Desde ellos las vistas son preciosas: el río, rodeado de casas tradicionales y, al fondo, las montañas. Por su parte, las torres albergan museos y salas de exposiciones y la más conocida, la del Infantado, es sede del ayuntamiento.

Este pueblo es ideal para cenar, tomar algo o pasear ya que, al ser el más grande de la comarca, está lleno de bares y restaurantes. La calle principal y sus soportales, sirven de cobijo a las tiendas de recuerdos, productos típicos y material de montaña. Lejos de la carretera que lo atraviesa, se encuentran los barrios del Sol y de la Solana, con sus callejuelas estrechas y casas blasonadas.

Santo Toribio de Liébana, el corazón espiritual de la comarca

Lignum Crucis

Lignum Crucis

Santo Toribio de Liébana

Santo Toribio de Liébana

Este monasterio se ha ido construyendo a lo largo de los siglos hasta ser lo que es hoy en día: un edificio imponente, entre montañas, objetivo en el peregrinaje de muchos cristianos. Lo importante no es tanto su iglesia, el claustro…, sino lo que guarda en su interior: restos del Beato de Liébana y el Lignum Crucis, el trozo de la cruz de Cristo más grande que se conserva. Mientras el monasterio esté abierto (de 10:00 a 18:00/19:00, con descanso de varias horas a mediodía), cada hora empunto, los monjes benedictinos enseñan la reliquia en una de las capillas.

Existe una ruta de peregrinaje, el Camino Lebaniego, desde la costa al monasterio que es uno de los grandes atractivos de la comarca. 2o17 será Año Jubilar, un buen momento para hacerlo.

Un consejo: cuando os acerquéis, tened cuidado con los peregrinos, coches y caminantes comparten la carretera de acceso.

Fuente Dé y el teleférico

El teleférico desde la estación base

El teleférico desde la estación base

Chalet Real

Chalet Real

Fuente Dé era una pequeña localidad que hoy en día alberga restaurantes, hoteles e, incluso, un parador. El responsable de esta transformación fue el teleférico de Fuente Dé, que instaló aquí su estación base hace ya 50 años. Lleva medio siglo acercando a los turistas y montañeros a las cimas de los Picos de Europa, aunque su origen es anterior, minero.

Una vez arriba, en la estación superior, te encuentras con un mirador espectacular a las montañas. Desde aquí parten varios senderos, el más frecuentado es el camino hacia el Hotel Refugio de Áliva por una pista que primero asciende hasta un cruce de caminos, y continúa después, en bajada hasta el refugio de Áliva, pasando por las inmediaciones de la Cabaña Real (la primera casa prefabricada de España, construida por la Sociedad Asturiana de Minas para Alfonso XIII en 1912). Según la época en la que vayamos es posible parar en el Hotel de Áliva a tomar un café mientras contemplamos cómo nos rodean los Picos de Europa antes de volver a la estación superior. Para ello se usa el mismo camino de la ida.

Este es el camino más frecuentado, existen otras alternativas, como el sendero que nos baja a pie a la estación base. Es un sendero sencillo aunque el desnivel es importante y las rodillas sufren.

Mogrovejo, el pueblo de Heidi

Mogrovejo, aquí se rodó Heidi

Mogrovejo, aquí se rodó Heidi

Es uno de los pueblecitos que pertenecen al municipio de Camaleño. ¿Y qué tiene de especial? Por un lado el conjunto: casas típicas lebaniegas, la iglesia, una torre del siglo XIII testigo de la historia del pueblo…. Es tan idílico que la película de Heidi, rodada a comienzo de 2016, lo ha usado como el pueblo de uno de sus personajes principales: Pedro.

Mogrovejo es ideal para pasear tanto por el pueblo como por los alrededores (por la zona de la torre hay un camino que sale del pueblo y que ofrece, ya bajando a la vuelta, unas vistas preciosas del valle y las montañas), comer en sus restaurantes y visitar el museito dedicado a la escuela rural. Está ubicado en las antiguas escuelas y ocupa dos casas, en una de ellas proyectan un documental sobre las escuelas rurales de Liébana y la otra está ambientada como si fuera una escuela antigua con sus libros, pizarras, pupitres… y con carteles interpretativos. Bastante melancólico porque ya quedan muy pocas escuelas rurales en Liébana, pero merece la pena. Cuesta 1€.

El mirador de Liébana (Cahecho)

El mirador de Liébana. Vistazas aunque con un poco de niebla.

El mirador de Liébana. Vistazas aunque con un poco de niebla.

Liébana tiene unos 100 núcleos de población, todos bonitos, pero como es difícil poder verlos todos, toca seleccionar. Uno de los más especiales es Cahecho, no por el pueblo en sí, sino por su mirador. Está cerca de su entrada y ofrece unas vistas impresionantes. Este es el mirador “oficial”, el oficioso se encuentra en la zona más baja del pueblo, junto a la iglesia. Allí, si el tiempo acompaña, podemos sentarnos a tomar algo con la vista puesta en el valle y las montañas de Liébana. Ideal.

El desfiladero de la Hermida.

Desfiladero de la Hermida

Desfiladero de la Hermida

El río Deva sale de Liébana por el desfiladero de la Hermida, entre paredes estrechas y perpendiculares. La carretera va junto a él y nos regala un paisaje precioso. En el trayecto, a la altura de Urdón, parte un camino que lleva a uno de los pueblos más perdidos que quedan en nuestro país: Tresviso.

Tresviso

El merendero de Tresviso

El merendero de Tresviso

Tresviso es uno de los municipios de Liébana, el más aislado, famoso por el queso picón y por sus nevadas que a veces lo dejan incomunicado hasta un mes. No es fácil acceder a Tresviso desde Cantabria, tan solo existe un camino minero, que se usaba antaño, y que conecta Urdón con este pueblo a pie. Para llegar por carretera hay que ir hasta Sotres, en Asturias, así que, o estamos en buena forma física o visitarlo es difícil, salvo que estemos en el pueblo asturiano.

Caminos y senderos

Caminos y senderos

Caminos y senderos

La ruta entre Urdón y Tresviso es uno de los muchos senderos que atraviesan todo el territorio de Liébana y el senderimo una de las actividades estrellas. Las rutas te adentran por hayedos y robledades, te descubren pequeños núcleos de población, te llevan hasta lugares imposibles de ver de otra manera. Se pueden hacer por libre (en la Casa de la Naturaleza, te informan de los senderos señalizados que existen) o en visitas guiadas. Puedes consultar el calendario de rutas y actividades de Naturea Cantabria. Aprendes un montón con ellos y no, no me llevo comisión por recomendarlos :P.

Un buen plato de cocido

Cocido lebaniego. Hay que tener hambre, mucha hambre.

Cocido lebaniego. Hay que tener hambre, mucha hambre.

La gatronomía lebaniega es contundente y sabrosa. Lo más típico de la comarca es el cocido lebaniego (parecido al lebaniego), aunque también sirven en casi todos lados el cocido montañés (con judías en vez de garbanzos). Además, no te puedes ir de aquí sin probar sus quesos (por un lado el picón que es como el Cabrales, pero curado en Cantabria y por otro, los quesucos, más suaves). Los platos de carne local también son deliciosos, de cabrito, ternera, cordero… No te pases pidiendo porque las cantidades son abundantes. De postre hay varios donde elegir. A mí, el flan de queso me pareció delicioso.

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