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Valle del Privilegio. Páramo.
Valle del Privilegio. Páramo.

Disfrutando del Privilegio

Escondido entre montañas y desfiladeros, en uno de los lugares más desconocidos de Asturias, aparece el Valle del Privilegio. Situado dentro del Parque Natural de Ubiñas-La Mesa es uno de esos pocos sitios donde todavía puedes sentir el silencio, jugar con él, y formar parte de una naturaleza que te atrapa en todos sus rincones. Los habitantes de este valle son unos auténticos privilegiados, y eso que hace mucho tiempo que han perdido algunas de las ventajas que recibían simplemente por nacer en cualquiera de sus tres pueblos: Páramo (Parmu), La Focella (La Foceicha) o Villa de Sub (La Villa).

Fue el Rey Bermudo III, en el año 1033, el que le daría el nombre a este maravilloso valle situado en el concejo de Teverga. El rey concedió un privilegio a todos sus habitantes gracias a los favores prestados por Manulfo Bellido – un lugareño de Páramo – al rey Alfonso V. Todos los que tuvieran la suerte de nacer en este territorio no tendrían que pagar tributos y, además, serían considerados libres y nobles. Todo, a cambio de entregar anualmente al rey un caballo y hacer una ofrenda en la iglesia de Páramo con un cirio en el día de San Miguel. Además, los tres pueblos fueron un concejo independiente hasta al siglo XIX, cuando pasaron a formar parte de Teverga. Todo esto ha quedado en el pasado, pero los privilegios del valle siguen siendo innumerables.

El privilegio del acceso

Las vistas desde el puerto de Ventana

Las vistas desde el puerto de Ventana. Acceso al valle del Privilegio.

Mi viaje de camino a los “privilegios” desde Madrid fue un tanto extraño. Venía tras unos días complicados de trabajo y una noche de fiesta, así que la consecuencia fue que me pasé los primeros kilómetros y las primeras horas del camino dedicándome a otros menesteres diferentes a conducir o a prestar atención. Ni vi el atasco de la M-30, ni el peaje de la A-6 y ni siquiera el desvío que nos sacaba de una carretera conocida – ya que lleva a mi tierra, Galicia – a la altura de León. Google Maps me chiva por línea interna que tardamos alrededor de cuatro horas y media – son 424 km – y que tuvimos que pagar bastantes peajes (tanto en la AP-6 como en la AP-66 en dirección Oviedo). Lo que sí que os puedo asegurar es que mi despertar en el coche fue una auténtica maravilla.

Una vez superado León la carretera nos lleva hacia el Parque Natural de Babia y Luna, al norte de la provincia, un lugar por descubrir y con un paraje digno de quedarse a disfrutarlo. Sin embargo, esta vez no tocaba ya que teníamos que llegar Asturias a través del puerto de Ventana. Esa es la entrada natural al Valle del Privilegio desde el centro de la península – fue abierto en el año 1942 – y tanto la subida como las vistas merecen mucho la pena. Es recomendable parar en la cumbre para sacar fotos – tu álbum del viaje lo agradecerá – y para abrigarte, ya que en la montaña y en el Privilegio se respira un aire tan frío como puro.

La otra entrada al valle (desde La Plaza, la capital del concejo) se hace por una diminuta carretera a través de “La Estrechura”. Así es como se denomina a la pequeña grieta en la que el río Páramo ha excavado una foz para separar la Peña Vigueras y la Sierra de Sobia. Una vez superadas las estrecheces el paisaje se abrirá para mostrarnos el Privilegio.

El privilegio de sus pueblos

Villa de Sub (La Villa). Valle del Privilegio.

Villa de Sub (La Villa). Valle del Privilegio.

Si ya hemos disfrutado del camino más lo haremos al llegar a Páramo, una vez que apreciemos las vistas desde el fondo del valle. Aunque hablemos del pueblo más grande lo mejor que puedes hacer es dejar el coche en la parte alta – al lado de la carretera principal – y comenzar a disfrutar de sus calles, su entorno, sus hórreos y sus animales. En otros tiempos, entre el 50 y el 70, este pueblo tuvo una pequeña época de esplendor gracias a la cercana minería de la cuenca carbonífera de Ventana. Hoy en día todo el valle se sustenta fundamentalmente gracias a la agricultura y a la ganadería, así que por sus laderas te encontrarás a numerosas vacas asturianas disfrutando del sol o refugiándose de la lluvia. Además de vacas, verás ovejas, pájaros, caballos, gatos y muchos perros. Sí, en el pueblo hay más perros que humanos como nos reconocieron los propios habitantes.

Menos humanos todavía nos encontraremos en La Villa de Sub y en La Focella, los otros dos pueblos del valle a los que podremos llegar en coche o andando. Si tenéis ganas – no son rutas duras – podréis llegar a los otros pueblos caminando y disfrutar de todos los puntos de vista del valle. Los dos centros históricos están plagados de arquitectura tradicional y de ese encanto que tienen casi todos los pueblos de montaña.

Si los pueblos son de visita obligada, también lo son el Hayedo de Montegrande (la tercera mancha forestal más grande de Asturias) y la cascada del Xiblu. Para llegar a estos parajes existen dos rutas senderistas tan sencillas como conocidas: una parte de un desvío en la subida al puerto de Ventana y la otra desde el pueblo de La Focella.

El privilegio de su alojamiento

Las vistas desde los "Apartamentos Blanca Senda del Oso" en Páramo.

Las vistas desde los “Apartamentos Blanca Senda del Oso” en Páramo.

Alojarse en un lugar así es una maravilla, te pongas como te pongas. Además, existen muchos alojamientos rurales en el valle y las opciones son múltiples. Si queremos tranquilidad absoluta una casa rural en la Villa de Sub puede ser un lujo bastante asumible. Y si lo que buscamos es algo más de fiesta vidilla la encontraremos en Páramo, el pueblo con más habitantes.

Nosotros nos alojamos en Páramo, en los Apartamentos Rurales Blanca Senda del Oso, un lugar tranquilo y relajado donde además hay una buena relación calidad/precio. Ese fue nuestro campamento base para descansar, recibir a los vecinos caninos, hacer bocadillos e iniciar todas las excursiones.

El privilegio de la comida

Algunos de los habitantes del valle del Privilegio.

Algunos de los habitantes del valle del Privilegio

Estamos en Asturias y si algo tenemos claro es que comer vamos a comer mucho y bien. En Páramo está el restaurante más grande del valle, Casa Manolo, que es muy fácil de localizar ya que está en la carretera principal. Al ser un lugar de paso verás muchos coches aparcados tanto a la hora de la comida como a la de la cena. Una buena señal que se puede confirmar entrando y disfrutando de sus manjares.

Fabada, escalopines al cabrales, pote tevergano (con berzas y patatas), jabalí, sopa de la casa, quesos…..la carta es amplia y los sabores todavía más. El privilegio de la comida no podía faltar en un paraíso asturiano.

El privilegio de los alrededores

Senda del Oso. De Entrago a Proaza.

Senda del Oso. De Entrago a Proaza.

Estableciendo Páramo como punto de partida podemos hacer múltiples actividades. Aquí va un listado de algunas de las que intentamos hacer nosotros, pero hay que tener en cuenta que las posibilidades son infinitas:

  • Senda del Oso: Dejarse caer en bicicleta mientras observas montañas y disfrutas del paraje es un auténtico planazo, así que no nos podemos perder la posibilidad de recorrer una de las vías verdes más interesantes de nuestro país. Hablamos de una de las actividades más famosas de Asturias que tiene su punto de partida muy cerquita del valle, en Entrago. Para llegar hasta allí – el lugar de inicio de la senda y donde existen múltiples empresas de alquiler de bicicletas – tenemos unos 20 minutos escasos en coche. Incluso, desde los propios alojamientos del valle del Privilegio se puede contratar esta actividad.
  • Cascada del Xiblu y Hayedo de Montegrande: Es uno de los mayores atractivos del valle y una de las visitas obligadas. Existen dos rutas sencillas – una parte del puerto de Ventana y otra de La Focella – e incluso la primera de ellas dispone de un primer kilómetro accesible para las personas con movilidad reducida.
  • Abrigos rupestres de Fresnedo: Estas pinturas fueron descubiertas en el año 1968 y podemos llegar a ellas desde una ruta senderista que parte de la carretera principal. La ruta no es demasiado larga – dos horas y media – pero no es recomendable para aquellas personas con vértigo. Si lo superamos podremos descubrir uno de los mejores testimonios de la prehistoria en el norte de la Península y lo podremos ver en un lugar increíble: cinco cuevas hasta las que llega la luz solar.
  • Senderismo: Aquí las posibilidades son infinitas: desde rutas vaqueiras para descubrir las brañas (cabañas de pastores), hasta realizar alguna etapa del Camín Real de la Ventana, pasando también por otros senderos como el del Urogallo. Como digo, opciones sobran y lo que suele faltar es tiempo
  • La Plaza: Otra opción es acercarnos a la capital del concejo de Teverga. Su centro histórico merece cuanto menos un paseo y además desde el coche podremos ver la otra entrada del valle: esa a la que denominan por algo “La Estrechura“.
  • Lagos de Saliencia y Lagos de Somiedo: Es una excursión más larga, pero en menos de una hora en coche nos plantaremos en Pola de Somiedo. Desde allí tenemos acceso a otros parajes privilegiados como los que nos ofrecen los Lagos de Somiedo o de Saliencia. Nosotros por falta tiempo y por una inoportuna gastroenteritis (¡maldito virus!) nos quedamos con las ganas. No pasa nada, así ya tenemos una excusa para volver.

Sobre todo no te olvides de descansar, relajarte y sentirte pequeñito en medio de la naturaleza. En resumen, de disfrutar de un paraje de Asturias que nunca olvidarás. Uno de esos lugares a los que querrás volver porque te encandila desde que lees su nombre. Uno de esos pocos lugares que sirven para sentirte un privilegiado.

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