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Y esta turista, ¿necesitará llamar a su seguro de viajes?

Viajar seguro a Tailandia y Camboya en cuatro pasos

En colaboración con Intermundial

Viajar es abandonar tu zona de confort, salir de la rutina y poner rumbo a lo desconocido; abandonar durante unos días el lugar donde vives y abrirte a experiencias nuevas; muchas de esas experiencias serán satisfactorias, aunque otras no tanto.

Y es que en un viaje pueden surgir miles de imprevistos, muchos de ellos relacionados con la salud. Es entonces cuando nos acordamos de lo bien que funciona (con sus más y sus menos) la sanidad española y lo cómodo que es para la mayoría de nosotros poder acercarnos al médico sin temor a pagar una buena factura.

Facturas que en algunos casos no son moco de pavo; poniéndonos en un extremo, y según el Ministerio de Asuntos Exteriores, el precio de un avión medicalizado desde Estados Unidos a España, cuesta alrededor de 50.000€.

Además, un buen seguro de viaje no solo cubre la asistencia médica, también accidentes, pérdida de equipajes y de servicios, demoras, responsabilidad civil… y (según lo contratado y las circunstancias) devolución de los gastos de anulación del viaje en caso de no poder disfrutar del mismo.

A pesar de esto, los españoles confiamos en nuestra suerte y sobrevaloramos nuestra fortaleza. Si no, no se entiende que el 79% de los españoles, según InterMundial, viajen sin seguro.

Así las cosas, hasta el Ministerio de Asuntos Exteriores ha tomado cartas en el asunto y este verano ha lanzado la campaña “Viaja Seguro. Viaja Informado” para intentar que los 15 millones de españoles que nos desplazamos al extranjero cada año viajemos de la manera más segura posible.

Y viajar seguro implica tener en cuenta diferentes aspectos antes y durante el viaje. Las cuatro claves son: informarse del destino (condiciones de seguridad y sanidad, leyes y normas, documentación necesaria, divisas…), visitar un centro de vacunación internacional con suficiente antelación si el país lo requiere, adquirir un seguro de viajes y, durante el viaje, ser precavido (respetar las leyes, normas y costumbres locales y tener en cuenta recomendaciones sanitarias y de seguridad para evitar determinadas enfermedades, accidentes y otros contratiempos).

A la pregunta de “¿seguro de viaje sí o seguro de viaje no?”, mi respuesta es un sí ROTUNDO. Y #QueNadaTePare.

En el mercado flotante de Amphawa, el peligro era caerse al agua

Viajar seguro a Tailandia y Camboya

Reconozco que hasta hace un tiempo yo formaba parte del 79% de población que viajaba sin seguro médico (osada juventud), sin embargo, desde hace unos años, me acompaña en cualquier viaje fuera de Europa.

Existen muchas compañías que ofertan este tipo de seguros de viaje y diferentes pólizas con distintas coberturas, por eso, lo mejor es estudiar bien qué ofrece cada una de ellas y elegir la que mejor se adapte a nuestro destino y al tipo de viaje que vamos a hacer.

En mi caso, este verano, he pasado dos semanas en Tailandia y Camboya y he seguido prácticamente todas las recomendaciones para viajar seguro a estos países. Vamos, que me he aplicado el cuento.

Tanto comprar agua mineral y, aquí nos tienes, a punto de beber agua en el Doi Inthanon

Cuatro pasos para viajar seguro: informarse, visitar un centro de vacunación internacional, contratar seguro de viajes y ser precavido durante la estancia.

Lo primero, antes del viaje, leí las recomendaciones que el Ministerio de Asuntos Exteriores vierte sobre los dos destinos y que son – digamos – un tanto alarmistas. Si hiciera caso a esta página al 100% no saldría de casa, aunque lo que sí que es cierto es que viene bien para viajar informado y para extraer algunas conclusiones ya que, si bien algunas recomendaciones son bastante evidentes, otras pueden ser interesantes (¿sabías que criticar a la corona es un delito muy castigado?).

Después de comprar los billetes y elegir el itinerario (Chiang Mai, Railay, Siem Reap y Bangkok), pedí cita en el centro de vacunación internacional donde me informaron que no había ninguna vacuna obligatoria, pero sí unas cuantas recomendables, como tifus y hepatitis A y B y que también convenía usar repelente para mosquitos porque, aunque las zonas a las que viajaba no existía riesgo de malaria, sí que había que protegerse contra el dengue. Se recomienda pedir la cita con suficiente antelación ya que a veces tardan y para que algunas vacunas hagan efecto hay que esperar un tiempo.

Nuestro tuktukero conducía muy bien, pero había otros que daban un poco de miedo.

El tercer paso era seleccionar un seguro de viaje internacional con buenas coberturas por si surgía cualquier imprevisto durante los 16 días que nos íbamos de viaje. Elegimos Totaltravel de InterMundial con ampliación de actividades deportivas. El coste total de este seguro para dos personas fue de 237,20 €, aunque hay descuentos ocasionales que permiten pagar menos por él. Por ejemplo, ahora mismo existe una oferta que permite ahorrar el 10%.

La oferta en esta compañía es más amplia y para este tipo de seguro de InterMundial existen tres modalidades: Totaltravel mini, Totaltravel y Totaltravel Premium. En mi caso, me decanté por un TotalTravel ya que sus coberturas me parecieron adecuadas para el tipo de viaje que iba a hacer: incluye anulación de hasta 5.000 euros, hasta 300.000€ de gastos médicos, 2.100€ de equipajes y hasta 10.000€ en accidentes.

Todas estas coberturas son ampliables si consideras, por ejemplo, que los gastos médicos del país al que viajas pueden ser superiores o si el material que llevas en la maleta tiene un valor alto. En mi caso, elegí contratar una ampliación de deportes que me cubriese diferentes actividades en destino como senderismo o káyak.

Trepando al mirador de Railay con el mejor look instagramer (¡ah! que no…)

Por último, durante el viaje, tuve en cuenta algunas recomendaciones en materia de seguridad, entre otras, no beber agua del grifo, usar ropa larga casi siempre para protegerme del sol y de los mosquitos, no utilizar perfume o rociarme bien de repelente.

Sin embargo, he de reconocer que otras advertencias las pasé por alto. Al fin y al cabo, en un viaje a Tailandia es imposible prescindir de la comida callejera (deliciosa), de los batidos de fruta que venden por todas partes (y que dudo que se hagan con agua mineral) o de utilizar algunas de las formas más tradicionales de transporte como los populares songthaews o los tuk tuks.

Aún así, todo fue sobre ruedas y no tuvimos que utilizar el seguro de viaje en ningún momento. Y es que, en el caso de los seguros de viaje, lo mejor es pagarlos, pero no usarlos.

¿Y si el elefante se harta de que le des comida? En una experiencia contratada con el Elephant Nature Park. (Perdón por la foto desenfocada)

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