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El refugio de Mazobre a los pies del Espigüete

Tres carreteras para descubrir la Montaña Palentina

2019 quedará en mi memoria como el año en el que conocí la Montaña Palentina. Porque ¿cómo es posible que aún no hubiese recorrido la zona? (no soy exagerada ni na’)

Esta comarca tiene todo lo que me gusta: paisajes montañosos, naturaleza a espuertas y pueblecitos que conservan (parte de) su arquitectura tradicional, además de arte románico.

Un paraíso que no se conoce tanto como otros lugares de montaña como los de Picos de Europa.

Gran parte de la comarca Montaña Palentina está declarada parque natural (Fuentes Carrionas y Fuente Cobre – Montaña Palentina). Y esa fue la parte de que yo visité, la que queda dentro del espacio natural.

¿Cómo organizamos la visita?

Para organizar el viaje, lo mejor es situarse en Cervera de Pisuerga y dividir la visita en tres partes que corresponden con tres carreteras panorámicas que salen de Cervera y avanzan en tres direcciones: norte, sur y este. Más adelante os cuento, pero primero, el territorio.

¿Versión sonora? Os dejo la sección que se emitió en “El gallo que no cesa” (Radio Nacional de España)

Un territorio, dos paisajes

Desde el mirador del Alto de la Varga se aprecian estupendamente los dos paisajes, determinados por las cuencas del Carrión y del Pisuerga

Guardo, Aguilar de Campoo y Cervera de Pisuerga son los tres pueblos más grandes de la comarca. El más pequeño de los tres por número de habitantes es Cervera de Pisuerga y está considerado la puerta de entrada al parque natural de la Montaña Palentina.

Por eso mismo tiene dos puntos de información: la oficina de turismo y la Casa del Parque del parque natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre – Montaña Palentina. Los dos son diferentes. En la oficina de turismo de Cervera te explican, sobre todo, qué ver en el pueblo y alrededores y en la Casa del Parque profundizan en los aspectos naturales de la comarca (flora, fauna, geología…). Comprad el mapa de la zona aquí (50 céntimos).

Víctor González, técnico de la Fundación del Patrimonio Natural en Palencia y una de las personas a las que entrevisté en este viaje, me dio bastantes detalles sobre el espacio natural. “El parque natural es muy grande tiene casi 80.000 hectáreas y se sitúa en la zona norte de la provincia de Palencia, en la vertiente meridional de la cordillera cantábrica”.

Su territorio se divide en dos zonas que corresponden a las cuencas de los ríos Carrión (al oeste) y Pisuerga (al este). Las diferencias de paisaje se notan en cuanto ponemos un pie. “La cuenca del Pisuerga tiene relieves más suaves con grandes extensiones de bosque, de roble y haya. Y la cuenca del Carrión estaría más desarbolada. Es donde encontramos los grandes macizos montañosos con varias cumbres que superan los 2.400 metros”.

Gran biodiversidad con el oso al frente

El Roblón de Estalaya es uno de los árboles más singulares de la provincia

Varios factores determinan la biodiversidad de un territorio: las diferencias de altitud, los diferentes tipos de suelo y el clima. La riqueza de la flora y de la fauna de la Montaña Palentina se explica, sobre todo, porque estamos en una zona de transición de los dos grandes climas peninsulares, el atlántico y el mediterráneo, así que existe flora y fauna de los dos tipos.

Por eso vemos prados, hayedos, robledales… y también bosques muy singulares como sabinares, pinares autóctonos de pinos silvestre, acebales e incluso tejedas como la del valle de Tosande.

Este bosque de tejos por el que transcurre una ruta senderista es uno de los lugares más visitados de la Montaña Palentina y de él me habló Ángeles Valle, monitora de la Casa del Parque. “Tenemos una de la mayores concentraciones. Casi 800 tejos centenarios, algunos pueden llegar a ser milenarios”.

La riqueza de flora suele ir acompañada por gran diversidad de fauna y aquí hay de todo. Infinidad de especies de insectos, aves o mamíferos. Entre los más singulares, el pito negro en los bosques, los alimoches, el águila real, el desmán ibérico en los ríos, muchos ciervos… y, por encima de todas ellas, el oso, el animal que aparece en el logo del parque natural.

Como explica Víctor, su presencia es especialmente importante, no solo por el oso, sino porque para que que existan plantígrados hay que proteger su hábitat. “Cuando hablamos de oso hablamos de una especie paraguas porque si se conserva el hábitat del oso por ende se están conservando toda una serie de especies que viven con el oso. Al conservar el oso estamos conservando grandes ecosistemas donde otras especies que pasan desapercibidas también pueden vivir”.

Pueblos de montaña

Pueblos con encanto en entornos más que bonitos

El territorio del parque natural se divide en 10 municipios con un total de 98 pueblos. La mayoría son pueblos de montaña en entornos espectaculares; muchos conservan muestras de arquitectura tradicional y algunos, sus iglesias románicas.

Es cierto que, hasta hace unas décadas, no se ha puesto en valor la arquitectura popular y muchas localidades han destruido parte de su patrimonio etnográfico para levantar edificios modernos que rompen con la estética de la zona.

Esto también ha ocurrido en la Montaña Palentina, aunque hay pueblos que se han salvado del feísmo.

Arrancamos la visita


Para organizar el viaje, lo mejor es situarse mentalmente en Cervera de Pisuerga y dividir la visita en tres partes que corresponden con tres carreteras panorámicas que salen de Cervera y avanzan en tres direcciones: norte, sur y este.

Son la CL-627 que conecta Cervera con Piedrasluengas (norte), la P-210 o ruta de los Pantanos que une Cervera con Velilla del Río Carrión (oeste) y la PP-2125 y P-220 que va desde Cervera a Brañosera por los valles de Perapertú y San Cebrián de Mudá (este).

Lo primero, visitar Cervera.

 ¿Qué tiene Cervera de Pisuerga?

La casa donde se encuentra el museo Piedad Isla

Es el pueblo grande de la Montaña Palentina, donde están muchos de los alojamientos, los restaurantes y también los puntos de información.

Merece la pena visitar su Plaza Mayor con soportales, caminar por las calles de alrededor prestando atención a los edificios y subir a la iglesia.

Por el centro hay también varias casas y palacios blasonados con historia y uno de ellos, una casona de los siglos XV y XVI en la plaza de la Cruz, aloja el museo etnográfico de Piedad Isla.

El museo de Piedad Isla

Museo Piedad Isla

Piedad fue la fotógrafa de la Montaña Palentina durante la segunda mitad del siglo XX. Tenía un estudio de fotografía en Cervera y recorría los pueblos de alrededor retratando en bodas, comuniones o haciendo las fotos de los DNI. También, durante un breve periodo de tiempo, ejerció como corresponsal de agencia EFE para la zona.

Dicho así parece que Piedad fue la fotógrafa de la BBC (bodas, bautizos, comuniones) de la Montaña Palentina. Sin embargo, en su contexto, fue mucho más que eso. Era una adelantada a su tiempo que se movía en moto (imaginaos lo que significaba que una mujer recorriese zonas rurales sobre dos ruedas en esa época) y, además de cubrir eventos sociales, también documentó las tradiciones y las costumbres de la Montaña Palentina.

Su amor por las personas se notaba en su trabajo. De hecho, para rendir homenaje a sus vecinos palentinos, Piedad Isla y su marido, Juan Torres, convirtieron su hogar, aquella casona levantada entre los siglos XV y XVI, en un museo etnográfico.

Los objetos antiguos que recopilaron y las fotografías se continúan exhibiendo en las habitaciones. Hay material escolar, cámaras, aperos de labranza, vestimentas y trajes de novia y muchos retratos, posados y robados, de vecinos de la zona.

Su trabajo permite profundizar en las antiguas costumbres y modos de vida de una comarca que nos vamos a visitar ahora en coche y caminando.

La ruta de los Pantanos: de Cervera a Velilla del Río Carrión

El mirador de Alba tiene esta vista

Ruesga, Camporredondo y Compuerto son los tres pantanos que dan el sobrenombre a esta carretera P-210. Si hacemos caso a San Google Maps, son 55 kilómetros de recorrido que se completan en poco más de una hora. Es imposible. El paisaje obliga a pararse una y otra vez.

Esta carretera, rodeada de montañas, discurre por la cuenca del río Carrión, atravesando pueblecitos y pasando junto a los pantanos. En el trayecto se ven algunos de los grandes picos de la zona como el Curavacas (2.520) o el Espigüete (2.450).

Tomando como punto de partida Cervera, si avanzamos en dirección a Velilla, hay que detenerse en el Parador de Cervera para contemplar las vistas desde la terraza a las grandes cumbres de la Montaña Palentina.

Después vienen dos miradores, el del Alto la Varga primero, desde donde se aprecia estupendamente esa división entre las cuencas de los ríos Carrión y Pisuerga y el de Alba, después. Junto a este mirador está el hotel Miralba donde me alojé. Tiene unas vistas espectaculares y el trato de los propietarios es de 10.

La cascada de Mazobre es una de las rutas míticas de la zona

Si tenemos más tiempo, en las inmediaciones de esta carretera comienzan varias rutas senderistas. Yo hice dos de ellas, la del Gigante del valle Estrecho que lleva a dos miradores y la de la Cascada de Mazobre.

Esta última es una de las más populares de la zona. Son unos 7 kilómetros entre ida y vuelta a los pies del Espigüete y en paralelo al arroyo Mazobre hasta alcanzar su cascada. Suele estar bastante concurrida así que mejor ir entre semana o en temporada baja.

Carretera de Cervera a Piedrasluegas

San Salvador de Cantamuda, un buen ejemplo de la arquitectura románica de la zona

La segunda carretera panorámica conecta Cervera de Pisuerga con el mirador de Piedrasluengas, en dirección a Potes. Es la CL-627, 26 kilómetros de recorrido en una media hora (ficticia).

El camino es un espectáculo en sí, sobre todo cuando se va acercando al mirador. A derecha y a izquierda aparecen miradores y desvíos a pueblos interesantes. Podemos emplear todo el tiempo que queramos (o podamos).

Al poco de salir y cerca del embalse de Requejada, aparece a la derecha la carretera PP-2173. Si la cogemos, pronto encontramos el inicio de la senda del Roblón de Estalaya, un camino que transcurre por un bosque y conduce hasta un roble enorme de más de 500 años enorme.

Esa misma carretera lleva a los pueblecitos de La Castillería que conservan la arquitectura tradicional: San Felices de Castillería y Herreruela de Castillería.

De vuelta a la carretera principal, hay que detenerse sí o sí en San Salvador de Cantamuda y su magnífica iglesia románica. Según los expertos, la Montaña Palentina es rica en este tipo de construcciones porque fue una zona pobre. La falta de recursos impedía la reconstrucción de las iglesias lo que provocó que se conservasen las antiguas. No hay mal que por bien no venga.

Lores está bastante aislado, pero merece la pena visitarlo, ¿o no?

Tras visitar este templo, si seguimos avanzando por la carretera en dirección a Piedrasluengas, tanto a la derecha como hacia la izquierda, aparecen desvíos hacia pueblos como Lores o San Juan de Redondo y Santa María de Redondo. En las inmediaciones de esta última localidad arranca la ruta hacia Fuente Cobre, el nacimiento del Pisuerga.

Más adelante, cerca de la frontera con Cantabria, la CL 627 se estrecha porque se mete, carretera y arroyo, entre las montañas. Todo recto por la carretera principal llegamos a la pedanía de Piedrasluegas que anuncia que el mirador está cerca.

Me quedaría a vivir aquí

Este balcón sobre la comarca de Liébana ofrece unas vistas espectaculares de toda la comarca cántabra con sus hayedos y los Picos de Europa.

El mirador de Piedrasluengas invita a alargar la ruta hacia Liébana

Carretera de Cervera a Brañosera

El paisaje de esta zona cambia bastante. La carretera PP-2125 avanza entre valles y bosques y nos da una perspectiva diferente de la Montaña Palentina, la del trabajo.

Durante mucho tiempo, la minería ha sido el sustento de gran parte de la población y, aunque la actividad ha desaparecido, quedan sus vestigios.

Si queremos conocer el pasado minero de la comarca, se puede visitar el museo de la Minería de Barruelo de Santullán. El centro consta de dos partes, el museo en sí y la réplica de una mina visitable.

Avanzamos unos kilómetros más y llegamos a Brañosera. El pueblo y el entorno son bonitos, pero la singularidad de esta localidad de 250 habitantes es que fue el primer fuero de España, el primer municipio del país.

Gracias

A la Montaña Palentina fui a grabar para la radio. Mil gracias a todos los que se prestaron para las entrevistas, Víctor y Ángeles en la Casa del Parque, a las dos Verenas, madre e hija que me atendieron en la oficina de turismo y en el museo Piedad Isla. A Héctor, del museo de la Minería y a Javier por ayudarme con los contactos. También a la gente del hostal Miralba que me trataron esos días como si estuviese en casa. Y por supuesto a María y sus mil notas de Whatsapp que me contagiaron su ilusión antes de poner un pie en la zona.

La gente que te encuentras en los viajes ayuda a disfrutar de los destinos. En este caso el buen sabor de boca que me dejó la Montaña Palentina se lo debo a ellos.

 

Enlaces

Más información sobre la naturaleza de la Montaña Palentina y descarga de mapas en la web de Patrimonio Natural de Castilla y León.

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