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Querido Galdós:

Querido Galdós:

Tu Madrid, mi Madrid, estos días está vacío. En el Telediario han puesto imágenes aéreas de la Puerta del Sol, de la de Alcalá, de la Castellana… y no había nadie. Imágenes aéreas. Qué cosas. Te sorprendería ver cuánto ha cambiado todo.

El ambiente está raro. Rarísimo. Mucho avance pero, a la hora de la verdad, aparece un virus y vuelve todo del revés. Como hace un siglo con la gripe española.

Eso sucedió poco antes de que tú te fueses, justo hace ahora cien años. Qué mala pata, el centenario de tu partida debería estar celebrándose por todo lo alto.

Se habían programado un montón de actos en tu honor: conciertos, tertulias, teatro, cine… y rutas guiadas por esas ciudades que tanto te gustaba recorrer.

Las Palmas de Gran Canaria, Madrid y Santander se lo habían currado. Pero han prohibido “lo físico” y ahora tan solo nos queda el “mundo virtual”. Un mundo tan frío como el cristal de las pantallas.

El caso es que hay un montón de eventos dedicados a ti. Uno de ellos se llama “Cartas a Galdós” y lo promueve el ayuntamiento de Santander. La ciudad donde pasaste tantos veranos.

En Las Palmas de Gran Canaria, de dónde eras, dónde naciste, también te quieren bien. Muy bien. Y te han dedicado recorridos autoguiados, libros y hasta vídeos.

Madrid también ha tirado la casa por la ventana. Tienes hasta un itinerario propio en una “app” que permite seguir tus huellas.

En definitiva, los tres lugares que más quisiste te rinden homenaje.

Algunas iniciativas se han quedado congeladas. Mientras, otras continúan. No es lo lo mismo, pero la tecnología ayuda. Nos acerca a ti. Y, aunque sea a través del cristal, lo mismo consigue removernos.

Las tres ciudades de Galdós: Las Palmas de Gran Canaria, Madrid y Santander

La última sección de El gallo que no cesa se la hemos dedicado a Galdós y a las ciudades que habitó: Las Palmas de Gran Canaria, Madrid y Santander. Por la conjunción de tres factores: en 2020 se está celebrando el centenario de su muerte, esta semana es el Día del Libro y leer nos ayuda a viajar.

¿Que de dónde soy? Eso lo sabe todo el mundo. ¡De Las Palmas!

Las Palmas de Gran Canaria se llamaba Las Palmas a secas cuando nació Benito Pérez Galdós, el 10 de mayo de 1843. Estaba habitada por unas 17000 personas, conservaba sus murallas y sus calles eran de piedra y arena. Tan solo tenía dos barrios, Vegueta y Triana, divididos por un río y conectados por dos puentes.

El catedrático de literatura, propietario de la editorial Canarias Ebook, y coautor del libro “La ciudad de Galdós” Plácido Checa nos da más detalles. No tiene ni una biblioteca pública, ni un centro de segunda enseñanza pública, no tiene ni un teatro […]. Era una ciudad muy alejada de Madrid y también de la cultura y del progreso.

Desde que nació Galdós y hasta ahora, Las Palmas de Gran Canaria ha cambiado mucho. Su población se ha multiplicado hasta alcanzar los 378000 habitantes y se ha convertido en una ciudad moderna que mira al mar, con mucha vida y una gran oferta cultural.

Sin embargo, también hoy, con un poco de imaginación, se puede viajar en el tiempo y descubrir cómo era la ciudad en la que Galdós pasó sus primeros 19 años.

Y para ayudarnos en esta tarea hay varios recursos, entre ellos un mapa que nos permite hacer un recorrido autoguiado por la ciudad.

Pedro Quevedo, concejal de Turismo, nos habla de dos de las iniciativas que se han puesto en marcha para conmemorar la figura de Galdós:Hemos creado dos cosas: Una ruta sobre Pérez Galdós que está relacionada con dónde vivió Galdós, qué es lo que queda hoy de aquellos tiempos; es una forma muy singular de recorrer la ciudad que tiene interés para muchísima gente. Y luego hemos tratado de aproximar a los niños a don Benito, entonces hemos elaborado unos textos para colorear que cuentan la historia de don Benito en relación con la ciudad. Con eso enganchamos a los padres y a los hijos.

Uno de los puntos que marca el itinerario es la Casa Museo de Galdós. El escritor nació en el seno de una familia pudiente que ya tenía otros nueve hijos. Su hogar, que se situaba en la calle del Cano, en el barrio de Triana, se ha convertido en la Casa – Museo Pérez Galdós.

En la casa museo se mantiene hoy en día el mayor legado de Benito Pérez Galdós en cuanto a objetos personales, cartas, ejemplares… su biblioteca personal está en un 90% aquí. Tenemos todo, todo lo que se puede encontrar, prácticamente, de Benito Pérez Galdós, cuenta Plácido Checa.

Además de su museo, por toda la capital grancanaria existen otros muchos lugares ligados a la figura de Galdós: la iglesia de San Francisco (donde fue bautizado), el Gabinete Literario (donde recibió clases de dibujo), calles que le rinden homenaje… Todos ellos se recopilan en el itinerario autoguiado donde se localizan cuarenta paradas.

Entre ellos, Plácido Checa destaca el Colegio de San Agustín. Podría ser el edificio que más relación tiene con Benito Pérez Galdós porque él pasa allí interno, que sepamos, el periodo de la educación secundaria y el bachillerato que fue un periodo además muy prolífico para Galdós en su producción literaria y en su pintura. […] No fue un gran pintor porque se dedicó a la literatura. Porque si se hubiera dedicado a la pintura, posiblemente lo conoceríamos por pintor, no por escritor.

Estos días de confinamiento, no podemos recorrer la ciudad natal de Galdós, sin embargo, sí que hay varias iniciativas que nos permiten descubrirla desde casa, entre otros: el libro “La ciudad de Galdós” de Plácido Checa y Jesús Checa, un pequeño documental de la ciudad que se llama de la misma forma, la web dedicada al escritor o los libros escritos por Galdós, algunos de ellos colgados de manera gratuita en la web del ayuntamiento.

Entre ellos “Necrología de un Prototipo”, inspirado en la catedral de Las Palmas de Gran Canaria. Es una especie de monstruo que habita la catedral de Las Palmas y que está relacionado con la música. Un día ese monstruo se muere y la catedral se queda sorda, insonora, no hay música.

La entrevista al completo con Plácido Checa se puede escuchar aquí.

¡Oh Madrid! ¡Oh corte! ¡Oh confusión y regocijo de las Españas!

La segunda parada de nuestro viaje es Madrid, la ciudad donde Benito Pérez Galdós vivió la mayor parte de su vida, cerca de seis décadas, hasta su muerte, el 4 de enero de 1920.

A Madrid llegó con 19 años para estudiar derecho y porque, enviándolo a la capital, su familia trataba de alejarlo de su amor de juventud: su prima cubana María Josefa Washington Galdós Tate.

Del vínculo entre la capital y el escritor nos habla Bárbara Ruiz, asesora de cultura en el ayuntamiento de Madrid. Él viene a estudiar derecho, pero en seguida dice “No, yo lo que quiero es vivir la ciudad, caminar la ciudad” Él amaba Madrid por encima de todas las cosas. Y por eso lo reflejó de esa manera tan costumbrista y tan bella en la mayor parte de sus obras. Él convirtió a Madrid en un personaje más.

Novelas como “Marianela”, “Miau” o “Fortunata y Jacinta” retratan ese Madrid de finales del siglo XIX y sus personajes. Permiten hacer un recorrido por sus barrios, descubrir cómo eran los mercados, las plazas, las cafeterías y hasta oler el aroma de los garbanzos.

Más de 100 años después, muchos lugares de la ciudad conservan las huellas galdosianas. Y hay muchas formas de seguir sus pasos.

En Madrid, se ha preparado un programa muy amplio, con muchas actividades que incluyen cine, tertulias literarias, rutas guiadas (todo en suspenso ahora mismo). Pero, desde casa, podemos descubrir el Madrid de Galdós.

Tan solo hay que entrar en la web de turismo del ayuntamiento de Madrid (esmadrid.com) y buscar un mapa virtual con las huellas de Galdós, descargarse la Guía del Madrid Galdosiano de Miguel García Posada o bajarse la aplicación móvil Mira Madrid de la Biblioteca Digital memoriademadrid.

Dentro de los itinerarios de esta aplicación, hay uno que se llama “Huellas de Galdós”. Podemos ver desde la primera pensión a la que llega Galdós en el año 1862, pleno centro de Madrid, al lado de Ópera, en la calle de las Fuentes; o por ejemplo, en el centro también, uno de los periódicos que dirigió, porque él era periodista también, el Debate, en la calle Fomento […]; también está la casa donde falleció; en la calle Hilarión Eslava o el lugar exacto donde está la tumba, en el cementerio de la Almudena.

Galdós estuvo muy vinculado a diferentes instituciones que también aparecen en el mapa y en la aplicación, como cuenta Bárbara Ruiz. Fue Real Académico de la Lengua, es decir, Real Academia de la Lengua, él fue ateneista, es decir fue un miembro del Ateneo Literario de Madrid, y también, en lo que se refiere a instituciones, Congresos de los Diputados porque él fue político. Es decir, las múltiples facetas de Galdós nos dan una perspectiva poliédrica.

Y, por supuesto, una buena manera de recorrer la ciudad es leer las novelas de Galdós que permiten viajar al Madrid del siglo XIX. La selección es complicada porque gran parte de la obra de Galdós está ambientada en la capital. Desde el ayuntamiento nos recomiendan dos libros. Para el lector al que le guste la parte histórica, porque es el gran cronista del siglo XIX a través de los Episodios Nacionales, recomendaría el episodio llamado “El 2 de mayo”; para el lector al que le guste más la novela […], yo me tengo que quedar sin duda con “Fortunata y Jacinta”.

Me será muy difícil ser completamente imparcial hablando de Santander y de los montañeses, por el mucho cariño que tengo a este pueblo, mi cuartel de verano, mi refugio contra el calor desde hace catorce años.

Santander

La tercera ciudad en la vida de Galdós fue Santander. Llegó hasta aquí por primera vez en 1871. Y allí veraneó durante cuatro décadas.

Levantó su casa, “San Quintín”, participó en la vida cultural de la ciudad, en las tertulias y cultivó sus amistades. Además, Santander le inspiró para escribir una parte importante de su obra. Nos lo cuenta María Luisa Sanjuán, concejala de cultura del ayuntamiento de Santander. Creo que fueron 14 obras las que escribió, que estuvieron inspiradas en estos paisajes, en esta sociedad y en sus estancias en la ciudad. Y era una vinculación con todo: con el paisaje, con las personalidades de la época… De alguna manera, le consideramos un santanderino canario. Alguien muy vinculado a la ciudad y a la historia de esta ciudad.

Durante este año, en Santander, también se ha preparado una programación cultural para celebrar este aniversario: han editado un libro “Galdós santanderino” que está disponible también online; han programado diferentes actividades culturales como conciertos, teatro, conferencias (ahora detenidas) y también se ha puesto en marcha un concurso que se llama “Cartas a Galdós”. Es un concurso de cartas que tienen que ser escritas a mano y es reividicar el romanticismo de las cartas y del arte caligráfico que también se está perdiendo.

Hay una página (benitoperezgaldossantander.es) donde se recopila toda la información al respecto.

También hemos pedido una recomendación literaria vinculada con la ciudad y María Luisa Sanjuán nos recomienda la novela Doña Perfecta. Quizás Doña Perfecta podría ser una de ellas. Pero es que Galdós escribió tanto… incluso algunas obras de teatro Galdós las escribió aquí.

Yo me quedo con un pequeño libro que se llama “Cuarenta leguas por Cantabria”. Por lo que me gusta a mí el norte, por esto de los viajes y porque en algún mirador me he encontrado sus palabras. Llaman a esto garganta, debería llamársele el esófago de La Hermida, porque al pasarlo se siente uno tragado por la tierra.

Por cierto, muchos de los libros de Galdós están publicados en abierto.

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