Crisis y vacaciones. Dos palabras que no casan demasiado bien, sobre todo porque asociamos la segunda a gastar dinero. Por eso nos lanzamos en busca de alternativas con las que además de ahorrar, disfrutaremos de nuevas experiencias.
Para empezar ¿cómo llegamos a nuestro destino?
Para comparar la oferta y comprar los vuelos al mejor precio tenemos algunos buscadores que facilitan la tarea. A mí personalmente me gusta Skyscanner que además permite hacer combinaciones para ver la fecha y/o los aeropuertos más baratos para viajar durante el mes (o el año). Muy inspirador para gente de mente (y destino) abierto.
Para recorridos más cortos y sobre ruedas la web Blablacar es una gran opción. En ella se pueden inscribir tanto conductores como pasajeros y en ambos casos puedes publicar la ruta, algunas características tuyas a base de iconos (si escuchas música, si aceptas animales en el coche, si te gusta hablar…), el precio del recorrido y… ¡a buscar gente con la que compartir gastos!. La iniciativa tiene además su componente ecológico porque ahorras gasolina.
Siempre está la opción del autostop, más barata aún, ideal para quien busca aventura pero con más riesgos.
Una vez allí
Para dormir existen más alternativas aún. Podemos probar el CouchSurfing, una iniciativa que permite tener siempre un sofá disponible para dormir en cualquier lugar del mundo (quien dice un sofá, dice una habitación, una cama o unos metros de suelo donde tirar una colchón). Funciona de la siguiente manera: entras, creas un perfil y te ofreces para alojar a gente o buscas un lugar para dormir como viajero. Lo explica muy bien Luis Cicerone en Adictos a los viajes .
Más alternativas. En este caso el intercambio de casas. No hace falta que sea simultáneo si tienes más de una vivienda porque puedes dejar el apartamento de la playa en una fecha y reservarte las vacaciones para más adelante. En la web de Home Exchange la inscripción como miembro silver cuesta unos 100€ anuales. El resto es gratis.
Y para estancias más largas…
En este caso podemos utilizar los servicios de páginas como Work Away. La filosofía es cambiar unas horas de tu trabajo a cambio de alojamiento y a veces también comida. Las opciones son variadas: trabajo en granjas, babysitter, ayudar en un albergue… y los destinos infinitos. La inscripción en la página es de 20$ por año.
Estas alternativas permiten no solo viajar barato sino conocer gente y adentrarte más en la cultura de tu destino.
El recorrido sonoro por los viajes alternativos lo tienes en la web de RTVE en el programa “En días como hoy”. Conversamos con Luis Cicerone y Roser Goula de xixerone.com y Sempre Viaggiando.
Hola,
” probar el CouchSurfing, una iniciativa que permite tener siempre un sofá disponible para dormir en cualquier lugar del mundo”
Esto no es correcto, couchsurfing no garantiza que tengas un lugar donde dormir, y no es un sitio para alojarse gratis, es para viajar conociendo a las persnas que viven en los lugares que visitas (pudiendo dormir en sus casas, si te acogen).
Por favor, no difundáis una idea incorrecta, que luego se llena el couchsurfing de gente que quiere alojarse por la cara, e incluso se creen que debes alojarles, porque ellos lo valen.
Gracias por tu aportación. Es cierto, la palabra “siempre” es incorrecta. Evidentemente es una red social que ofrece mucho más que alojamiento gratis (conocer gente, poder enseñar y que te enseñen una ciudad, compartir culturas…) pero UNA de las cosas positivas que tiene, es que permite poder viajar sin pagar alojamiento, evidentemente si el dueño de la casa te acepta… De hecho, empezar a integrarse en la comunidad es “complicado” y del día a la noche no vas a encontrar gente que te deje una cama en su casa. Sin embargo, lo del “sofá donde dormir” forma parte de su nombre y de la filosofía del CouchSurfing, aunque estoy de acuerdo en que hay que hacer hincapié en los otros valores que tiene, seguramente mucho más interesantes que lo de ahorrarse dinero.
¡Saludos!