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V.O.A.E.X
V.O.A.E.X

El museo Vostell. Inspirador

“Son las cosas que no conocéis las que cambiarán vuestra vida”

Lo antiguo y lo moderno, lo urbano y la naturaleza, el arte y lo cotidiano. El Vostell Malpartida está lleno de contrastes y es, a la vez, integrador. Sorprende encontrarse con este museo en mitad del paraje de los Barruecos, llama la atención el edificio donde se ubica, un antiguo lavadero de lanas del siglo XVII y, por supuesto, impresiona la obra que alberga en su interior. Sin embargo, nada desentona, todo parece tener su sitio dentro de las salas y el hormigón y los coches se fusionan completamente con la naturaleza.

El museo fue creado en 1976 por Wolf Vostell, un artista alemán que llegó hasta los Barruecos porque su mujer, la maestra Mercedes Guardado Olivenza, era extremeña. Se dio cuenta de las posibilidades que ofrecían tanto el paisaje de rocas y agua como el edificio del antiguo lavadero de lanas y fundó el museo.

Y llega el momento de ponerse técnicos porque, para entender la obra que alberga el museo, tenemos que conocer al autor y cuatro conceptos relacionados con él. Vostell se ubica dentro de las vanguardias y ha creado y participado en diversas corrientes artísticas como el fluxus, el happening, el decollage y el videoarte. El fluxus es un arte anárquico que se desarrolla a través de varias disciplinas: se sirve de la música, las artes escénicas, la literatura… está muy relacionado con el videoarte. En el happening lo importante es el espectador, que interactúa con la obra, una especie de performance improvisada. Para crear un decollage entra en juego la destrucción. Consiste en quitar partes a una imagen original con el fin de crear una obra nueva dotada (o no) de un significado. Todos estos movimientos están plasmados en su obra.

Atardece en los Barruecos

Atardece en los Barruecos

El jardín con la obra hecha con un avión de combate

El jardín con la obra hecha con un avión de combate

La visita al Museo Vostell empieza en la antigua sala de pesaje de lana del lavadero. En ella se ubica la colección Wolf y Mercedes Wostell, multidisciplinar y que utiliza sonidos, imágenes, objetos varios… Sus constantes son los coches, los pianos, el hormigón y los televisores. Si no tenéis la oportunidad de una visita guiada, a la entrada hay unos folletos que permiten interpretar su esencia. Sí o sí, hay que pararse delante de algunas de sus obras. “Fiebre del automóvil” es la más antigua del museo, un coche rodeado de platos que simboliza las diferencias entre el primer y el tercer mundo y “Depresión Endógena” versa sobre el adoctrinamiento de la televisión. Al fondo encontramos un telón de motos alineadas que llevan por nombre “El fin de Parzival”. Esta creación fue concebida por Dalí y plasmada años más tarde por Vostell. A su lado está enmarcado el contrato firmado entre Dali y Vostell.

Cuando se consigue salir de la sala, algo difícil si te ha llegado la obra de Vostell, hay que subir unas escaleras hasta el embarcadero y permanecer otro rato allí. Las vistas de la charca del Barrueco de Abajo y las rocas graníticas impresionan y su paisaje sereno y disruptivo tranquiliza sin aburrir.

Panorámica de los Barruecos y el Vostell

Panorámica de los Barruecos y el Vostell

Y pasamos a la segunda parte. Gino di Maggio es un coleccionista italiano que donó sus tesoros al museo Vostell. Son creaciones realizadas por más de 30 artistas. De esta donación se nutre la exposición Fluxus. En Fluxus se utilizan todas las técnicas para crear arte, así que podéis imaginar lo que cabe aquí: un piano luminoso, la obra Stockroom (una habitación con tejidos con la que podemos interactuar), una cocina que activa sus electrodomésticos a través de las teclas de un piano o la obra del italiano Simonetti con un nombre inspirador y bastante actual a pesar de ser creada en 1968 “La sociedad que oprime la aventura, consigue con eso únicamente oprimir a la sociedad”. Hay dos obras en concreto que me llamaron la atención: “Energía”, un coche rodeado por panes envueltos en periódicos (una metáfora de lo más efímera) y las “sillas mágicas“, con propiedades increíbles para quien sigue sus instrucciones.

Rompiendo con las vanguardias y compartiendo edificio con la colección Fluxus y la de algunos artistas conceptuales está el centro de interpretación de las vías pecuarias. Esta parte del museo está dedicada a las trashumancia y a la antigua actividad del lavadero de lanas.

¿Por qué el proceso entre Pilatos y Jesús duró sólo dos minutos?

¿Por qué el proceso entre Pilatos y Jesús duró sólo dos minutos?

Salimos al exterior a la zona de la cafetería del Vostell y encontramos una creación vertical, hecha con, cómo no, coches, pianos, monitores, un avión y donde las cigüeñas han contribuido con sus nidos. Una obra, que por cierto, recibe el curioso nombre de “¿Por qué el proceso entre Pilatos y Jesús duró sólo dos minutos?”.  Al aire libre se encuentra también “Painting hammer a nail in cross version” de Yoko Ono.

“Painting hammer a nail in cross version” por Yoko Ono

“Painting hammer a nail in cross version” por Yoko Ono

Un poco más lejos, al otro lado de la charca de los Barruecos de Abajo, e integrado con el paisaje rocoso se encuentran V.O.A.E.X. (Viaje de Hormigón por la Alta Extremadura) y “el muerto que tiene sed“. Para llegar hasta aquí hay que caminar un rato por senderos y, en determinadas épocas del año, la zona es un excelente observatorio de aves. Una vez más naturaleza y arte conviven al 100%.

Cigüeña en los Barruecos

Cigüeña en los Barruecos

Vacas de Los Barruecos.

Vacas de Los Barruecos.

Lo mejor de este museo es la sensación de que, dentro de un aparente desorden donde todo vale, los elementos adquieren su propio sentido. Así, encontrarse un coche incrustado en un bloque de hormigón en mitad de la naturaleza es algo normal para quien lo ve. Y es que, parte de la esencia del Vostell Malpartida son los estímulos que causa en el visitante.

“Son las cosas que no conocéis las que cambiarán vuestra vida”. Pues tenía razón este genio. Al menos el museo y el paisaje hacen pensar un rato, suficiente como para encontrarse un poco más cerca del gran desconocido que es uno mismo, ¡anda! (sí, demasiado tiempo en el Vostell también tiene sus peligros).

Más información en la web del museo.

El Museo Vostell enclavado en los Barruecos

El Museo Vostell enclavado en los Barruecos

3 comments

  1. has estado en malpartida paula????

  2. Que va, Malpartida no lo conocí, fui directamente al Vostell y dp a cenar con unos amigos a Cáceres. Conoces el paladar de Felisa? está genial

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