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Los elefantes cruzando el río

Los turistas que amaban a los elefantes en Chiang Mai

Qué bien queda esa foto de perfil con un tigre. Qué maravilla esa instantánea que te recuerda lo bien que lo pasaste en tu paseo en elefante. Cómo moló la visita al safari nocturno de las afueras de Chiang Mai. Sabes que son una turistada, pero también es verdad que se han convertido en los momentos que recuerdas con más cariño de tu viaje a Tailandia.

La realidad es que estas prácticas suponen la explotación de muchos animales que, en muchas ocasiones, han sido capturados en la naturaleza, sometidos a un adiestramiento terrible y que viven en condiciones deplorables.

Sin embargo, si no quieres renunciar a vivir experiencias con ellos, existen actividades ecoturísticas que te permiten verlos y estar en contacto con algunos ejemplares sin dañarles e incluso, a veces, ayudándolos.

Un ejemplo es el Elephant Nature Park, un santuario de elefantes en las proximidades de Chiang Mai que cuida de paquidermos rescatados. Es posible visitarlo, unirse a algunas de las actividades que organizan e incluso pasar unas semanas de voluntariado.

¿Es posible disfrutar del contacto con los animales y preocuparte por su bienestar? Sí, lo es

Los turistas que no amaban a los elefantes

Por desconocimiento, muchas veces no reparamos en todo lo que hay detrás de este tipo de experiencias. No pnesamos en cómo es la vida de estos animales salvajes que viven en cautividad para que los turistas puedan montarlos, verlos pintar, bailar o fotografiarse con ellos. Y os aseguro que no os gustaría descubrirlo. Si realmente estuviésemos informados de todo el proceso, no seríamos partícipes de estas actividades bajo ningún concepto.

El caso de los elefantes en Tailandia es uno de los más sangrantes. He hablado de ellos en algún otro post, así que simplemente haré un resumen: para capturar a un elefante pequeño en libertad se matan a cinco adultos de media y el adiestramiento incluye todo tipo de maltrato, de hecho, el proceso se conoce como phajaan, una palabra que significa, literalmente “romper el alma”. Por eso mismo, montar en elefante no es buena idea.

Entonces, surge otra duda: sabemos que este tipo de actividades no son buenas para los elefantes, pero, ¿y para la gente que trabaja con ellos? ¿Contribuyen a la economía de estas personas y les reporta a ellos beneficios? Es cierto, que, en muchos casos, son comunidades empobrecidas y este tipo de actividad turística supone una fuente de ingresos, pero, aunque es una entrada inmediata de dinero, este tipo de desarrollo poco sostenible unido a la explotación de especies en peligro de extinción es pan para hoy y hambre para mañana.

Existen experiencias responsables con animales. ¿Necesitan ellos que vengan turistas a darles de comer? No. Pero esta actividad supone una fuente de ingresos para el santuario y para la comunidad karen que los cuida (y no los maltrata).

Experiencia responsable en Elephant Nature Park

Intentar practicar un turismo responsable no siempre significa renunciar a vivir experiencias con animales. Existen centros donde cuidan a elefantes rescatados de vidas miserables y priorizan el bienestar de los animales sobre todas las cosas. Como método de financiación, utilizan los ingresos que aporta el turismo.

Entre esos centros se encuentra el Elephant Nature Park, un centro de rescate y rehabilitación de elefantes que se encuentra al norte de Tailandia en el que cuidan a paquidermos y otros animales. En el santuario les dan un hogar, les proveen de alimento, de cuidados veterinarios… en un entorno adecuado para ellos. Además, trabajan con diferentes comunidades locales que tienen varios elefantes, pero que, en vez de “explotarlos” para el turismo, han optado por trabajar con los paquidermos de otra manera más ética: sin montarlos.

Existen varias opciones para los turistas, desde visitas al centro de un día a voluntariados de una semana, pasando por actividades organizadas en colaboración con esas comunidades locales. Los precios también son variados y no especialmente baratos: arrancan en los 2500 baths (65 euros) y llegan hasta los 15.000 baths (400€) de una semana de voluntariado.

Nosotros elegimos el Elephant Trails – Single Day, una experiencia fuera de las instalaciones del santuario porque nos hacía especial ilusión no solo ver a los animales, sino también visitar un poblado karen. Y nos gustaba la idea de apoyar económicamente a esa gente que había dejado atrás el turismo menos ético para trabajar con sus animales de otra manera: sin montarlos.

La actividad se desarrolla en el Sila Elephant Sanctuary, un poblado karen que está a unas dos horas de Chiang Mai, e incluye ida y vuelta desde el hotel en furgoneta con guía, la comida de mediodía (vegetariana) y diferentes actividades con los elefantes: preparar su comida, alimentarles, una pequeña ruta, el baño de barro, sumergirse con ellos en el río… Además, el entorno en el que se desarrolla la actividad es precioso.

No es santuario todo lo que reluce

Hay que ser realista. Los santuarios de elefantes en Tailandia han crecido como setas. Para muchos, que ven cómo los turistas viajan cada vez más informados, se han convertido en un negocio más y, aunque no ofrezcan los típicos paseos, las condiciones de los animales no son las mejores.

Por eso, toca informarse, leer opiniones y elegir bien. Las buenas intenciones no siempre sirven.

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© Tierra sin límites es un blog de Paula Mayoral